FINANZAS  
Nº 1401 - 28  de febrero de 2011

 

La banca sale de cacería por las Cajas


 

BBVA, Santander, HSBC y Citi esperan oportunidades de compra

 


Se abre la veda. Los grandes banqueros saben que con la nueva normativa, que obliga a las Cajas a convertirse en bancos, ha llegado su momento. Y piensan aprovecharlo. Emilio Botín lo reconoció ante los directivos del grupo: tanto Santander como Banesto tienen previsto participar en la compra de Cajas. El BBVA no le va a la zaga. De hecho, Francisco González ha sido el que más claro ha expresado ante la prensa y los inversores su intención de adquirir entidades de ahorros para ganar  cuota de mercado en los próximos años. Bancos medianos, como Popular, Pastor y Sabadell, y extranjeros, como HSBC o Citi, también esperan su turno.

por Esmeralda Gayán

La cacería no ha hecho más que empezar. El Decreto Ley que exige más capital a las Cajas no ha hecho sino avivar los rumores sobre las posibles operaciones por parte de la banca española y extranjera, que prepara la cartera por si surge una oportunidad.  "Vamos a comprar cosas en España, probablemente". Esta frase de Francisco González, presidente del BBVA, ha abierto la caja de los truenos.  Ha sido el banquero que más claro ha expresado ante la prensa y los analistas su intención de acudir a la compra de estas entidades para mejorar su cuota de mercado en España, hasta un 50% en tres años.

Pero no es el único. El presidente del Banco Santander, Emilio Botín, en la última convención de directivos, también dejó entrever sus planes para participar en la adquisición de entidades de ahorro. Los ejecutivos del banco querían saber si estaba interesado en participar en el baile de compras que previsiblemente se va a producir en España. Y Botín satisfizo su curiosidad. "Sí", les contestó. De momento, los directivos bancarios están tanteando el terreno de cara a posibles adquisiciones.

Las palabras de los dos mayores banqueros españoles echan más leña al fuego y meten el miedo en el cuerpo a las entidades más débiles del sistema, que han iniciado la cuenta atrás para captar capital. Sólo eso les puede salvar de caer en las garras de los bancos, que están ávidos de compras para recuperar la porción de la tarta que les han comido las Cajas en los últimos años. A pesar del tiempo perdido en el último ejercicio, siguen siendo una pieza clave en el ajedrez financiero español. Es más, son líderes en recursos de clientes: tienen colocados 900.000 millones de euros frente a 838.000 de sus colegas los bancos, según los últimos datos del Banco de España.

De ahí el interés de otras entidades de tamaño medio, como Banco Popular, Pastor y Sabadell, e incluso de grupos foráneos como HSBC o Citi, que también están tentadas a pujar por alguna Caja de Ahorros. Los directivos de todas ellas han dicho que "lo estudiarán". Para ello, según explican los expertos, es clave conocer el precio que se fije para la adquisición los activos, así como las posibles ayudas públicas que puedan recibir las entidades.

Resistir o morir

"Existe una alta probabilidad de que buena parte de las Cajas acaben convirtiéndose en bancos y tenga que entrar el Estado en su capital". La frase es de Ángel Cano, pero podría ser de cualquier agencia de calificación o servicio de estudios. Sin ir más lejos, coincide con las previsiones de Standard & Poors, que avista nacionalizaciones en el horizonte financiero español. Según la agencia, 11 Cajas de Ahorros, incluidas las que ya han recibido apoyos del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), pueden necesitar capital adicional para cumplir con los nuevos requisitos legales.

Para evitar caer en la trampa de la nacionalización, las entidades buscan distintos caminos. El más recto consiste en captar inversores para sus nuevos bancos. Es precisamente lo que está haciendo Caja Madrid a través del Banco Financiero y de Ahorros (BFA) que lidera junto Bancaja y otras cinco entidades más pequeñas. Según adelantó este semanario hace un mes, Rordigo Rato ha planteado la posibilidad de entrar en el accionariado del nuevo banco a su homólogo en Mapfre, José Manuel Martínez, aunque este último ejecutivo sigue diciendo que es "prematuro" adelantar acontecimientos. El caso es que la inversión permitiría a la aseguradora líder española blindar el acuerdo de distribución bancaria que actualmente tiene con Caja Madrid y ampliarlo al nuevo banco.

Otras intentan capear el complicado escenario que tienen por delante llamando directamente a la puerta de sus clientes e incluso, de sus empleados. Precisamente, Unnim buscará colocar entre el 30 y el 35% del capital de su futuro banco entre inversores minoristas, apelando a aquellos que mejor conocen la entidad, fruto de la fusión de Caixa Sabadell, Terrassa y Manlleu. La nueva Caja catalana asegura que está obteniendo "una acogida favorable y un interés positivo por parte de clientes, instituciones y entidades" en la ronda de contactos que mantiene desde que el 28 de enero aprobó en su Consejo de Administración crear un banco para canalizar la actividad financiera.

La última en subirse al carro ha sido Novacaixagalicia, que ha echado marcha atrás y ha acabado por aprobar su conversión en un banco, al que traspasará su negocio financiero y a través del que captará más capital, "para adaptarse a la nueva legislación española", señala la entidad gallega.

Sin embargo, todavía queda alguna entidad que no quiere tragarse su orgullo. Es el caso del Grupo Caja3,  formado por Cajacírculo, Caja Inmaculada y Caja Badajoz. La entidad insiste en que supera el 8% exigido y que por tanto, no tiene por qué acometer un plan de recapitalización.  Veremos qué opina de esto el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, cuando el próximo 10 de marzo informe sobre las necesidades de cada grupo, porque Caja3 ni cotiza en Bolsa ni tiene inversores que tengan el 20% de su capital.

Dos años para evitar la subasta

Las Cajas nacionalizadas tendrán una segunda oportunidad para evitar su venta al mejor postor en pública subasta. Según el Real Decreto-Ley publicado el pasado 19 de febrero en el BOE, las entidades que caigan en manos públicas tendrán un plazo de hasta dos años para recomprar las acciones que adquiera el Estado a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

De esta forma, la nacionalización, como ya avanzó la ministra de Economía, Elena Salgado, será reversible, suponiendo que de aquí a dos años, la economía vuelva a crecer y, con ella, el negocio bancario.

El Decreto no dice explícitamente que las entidades tengan que pagar un interés por el dinero público, pero abre la puerta a esa posibilidad. Según fuentes del Ministerio, se persigue la misma filosofía que en anteriores ocasiones por parte del erario público en relación a la ayuda de entidades financieras. "En ningún caso el precio de recompra podrá ser inferior a la valoración fijada para la entrada del FROB en el capital", señalan.

La banca no pierde el tiempo: gana clientes

La banca está siendo el gran beneficiado del proceso de reestructuración del sector cajero español. Así al menos lo apuntan los datos. En 2010, un ejercicio de cambios y ajustes en el sector de las Cajas de Ahorros, los bancos españoles aumentaron su captación de recursos de clientes en 58.000 millones de euros, cuando en el mismo periodo las Cajas perdieron 26.000 millones.

Los primeros se llevaron el 86% de todo el negocio nuevo creado en España, mientras que ellas sólo captaron el 14%.

La explicación de estas diferencias es bien sencilla. “Mientras las Cajas están concentradas en rascar todo el dinero que puedan para sanearse y para fusionarse con otras entidades, los bancos aprovechan el tiempo, asumen riesgos y llevan a cabo campañas más agresivas”, señala Jorge Torres, profesor de  Economía Financiera de la Universidad de Zaragoza.

En lo que respecta al mercado interbancario, también salen peor paradas las Cajas, por motivos obvios: la desconfianza que generan estas entidades en los mercados, debido principalmente a la falta de transparencia, hace que les cueste más caro y más difícil encontrar financiación.

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