FINANZAS  
Nº 1375 -12 de julio de 2010

 

Los magos de la banca esconden 180.000 millones

Los expertos alertan de que el sector ‘truca’ sus balances con refinanciaciones y canje de activos

El gobernador del Banco de España tiene en sus manos la misión de sanear al sector financiero español. Hasta que la UE no publique las pruebas de estrés, todos los expertos se preguntan: ¿dónde están las pérdidas de los bancos y cajas españoles? Sólo las dos entidades intervenidas, CCM y Cajasur, han asumido los créditos fallidos en sus balances. El enfermo tiene aspecto de sano, pero es un efecto derivado de la cirugía estética. Con el bisturí de las refinanciaciones de deuda y el canje de activos en la mano, las entidades retrasan la salida de la crisis a través de trucos contables y con el beneplácito del supervisor.  Miguel Ángel Fernández Ordóñez tiene en su mano el futuro del sector.

El sector financiero español tiene magia. Es la única explicación a los buenos resultados de las entidades durante la peor crisis financiera de los últimos 80 años. Mientras americanos, británicos y europeos han tenido que rescatar a sus bancos, en España nos preguntamos cómo es posible que sólo dos cajas de ahorros, precisamente las intervenidas -Cajasur y Caja Castilla-La Mancha - hayan asumido pérdidas en sus balances.

Todos los estudios apuntaban a que 2010 iba a ser el peor año para la banca española. Standard & Poor's decía que hasta 2011 se avecinan pérdidas por valor de 99.300 millones por la exposición al ladrillo. El Banco de España, en su informe de estabilidad bancaria publicado en el mes de abril, cifraba en 160.000 los créditos "potencialmente" problemáticos. Y para Credit Suisse, el total de los “créditos malos” es de alrededor de 180.000 millones de euros. Según el banco suizo, la mora real en España debe estar por el 10%, es decir, el doble de lo publicado por el Banco de España. Así, resulta difícil de creer que las cajas hayan registrado mejoras en su mora de un 50% desde finales del primer trimestre del 2009 “a pesar de que están materialmente más expuestas al mercado de la propiedad residencial en general y a los promotores en particular", señala Luis Garicano, profesor de la London School of Economics.

Gato encerrado

O todos se equivocan, o aquí hay gato encerrado. Los expertos se inclinan por esta última hipótesis. El enfermo "potencial" sigue teniendo aspecto sano, y esto es así porque el sistema financiero español no asume las pérdidas, paradójicamente, amparado por la legalidad vigente. Su enfermedad tiene cura, pero todavía no ha comenzado el tratamiento.  En España no ha habido subprime ni banca de inversión, y ha existido una política de provisiones que no han tenido otros países, pero a cambio, la economía española se ha llenado de constructoras “zombis”, que deben a la banca 325.000 millones de euros. ¿Dónde está ese dinero impagado?

Según Garicano, algunas entidades buscan caminos distintos para ocultar estos impagos en sus balances. El experto destaca tres vías para “trucar” la cuenta de resultados de un banco o caja: la reestructuración de deuda, el canje de activos y los créditos fallidos.

La reestructuración de la deuda es el truco número uno, el más utilizado por las entidades. Raro es el día que la prensa económica no publica un titular sobre este instrumento contable. ¿Por qué todas las grandes empresas están acudiendo a esta fórmula? ¿Y por qué los bancos les siguen financiando? Según Garicano, en España, una entidad que se enfrenta a aun impago puede cambiar las condiciones de los créditos a posteriori. "Esto se presenta como novación - un modo de extinguir la relación contractual anterior y sustituirla por una nueva - pero en realidad es pura manipulación contable", dice el profesor.

Una segunda vía para eludir las pérdidas son los canjes de deuda por activos. Colonial, Metrovacesa o Reyal Urbis son otros ejemplos de esta práctica bancaria, que en algunos casos ha terminado dejando a las empresas en las manos de las propias entidades.

Los cálculos de activos adquiridos por esta vía varían en función de cada servicio de estudios, pero todos superan las once cifras. Barclays estima que en el último año los bancos y las cajas de ahorros en España han triplicado los inmuebles que tienen en cartera, hasta alcanzar los 25.400 millones de euros, mientras que según Credit Suisse, esta cantidad asciende a 30.000 millones. Las cifras son testarudas y cada día son más los expertos que ponen el grito en el cielo ante la falta de diligencia sobre este tipo de prácticas.

Más transparencia

Los expertos critican en especial la escasa transparencia que se les exige a las Cajas de Ahorro, ya que al no cotizar en Bolsa, no tienen la obligación de explicar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) sobre sus activos procedentes de los canjes de deuda.  Sí sabemos en cambio que los bancos han evitado asumir 10.000 millones de pérdidas a través de este sistema.

En este sentido, el último invento del sistema financiero español para evitar los malos resultados tiene que ver con la falta de información sobre los créditos fallidos. A juicio de los analistas, este método es el más escandaloso, porque ni siquiera requiere florituras. Basta con  no informar de este tipo de pérdidas a los mercados. De esta forma, "parece que el stock de créditos morosos es constante, pero es porque las salidas definitivas no se cuentan", explica Garicano. Para este influyente economista resulta "increíble" que los inversores y los mercados no puedan tener acceso a este dato. Ojos que no ven, balance que no se resiente.

En este sentido, el propio Julio Segura ha pedido una mayor información financiera pública de emisores y sociedades cotizadas, para de esta forma la Bolsa española pueda defenderse de los especuladores y no darle la excusa para que jueguen a la corta con los valores de las entidades financieras. "En estos momentos, carecemos de la información necesaria para poder llevar a cabo nuestra función de vigilancia", reconoció el presidente de la CNMV.

Esta falta de información se debe, según los analistas, a una preocupación excesiva por la reacción de los mercados por parte del Gobierno que redunda en contra del sistema financiero en su conjunto.

Son muchos quienes defienden que España debe reconocer los problemas de su sector financiero, como han hecho todos los países, obligándole a reconocer sus pérdidas, en lugar de esperar a una apreciación de los activos, que nunca llega.   Eso incluye a los grandes banqueros, como Botín o González, quienes se han mostrado partidarios de apartar las "manzanas podridas". Y es que, según el profesor Garicano, no todos hacen trampas por igual, “los bancos más importantes han dado resultados bastante trasparentes y creibles”.

Esmeralda Gayán

El Banco de España dice que se acabó la fiesta

Al gobernador del Banco de España se le ha acabado la paciencia y vuelve a vestirse el traje de “poli malo" de las entidades financieras. Miguel Ángel Fernández Ordóñez ha ordenado elevar las provisiones de los inmuebles que el sector está adquiriendo, como consecuencia de los impagos de empresas y particulares.  Así lo dice su última circular, pendiente de entrar en el BOE “en cualquier momento”, según fuentes del organismo supervisor consultados en el momento del cierre de este número.

En concreto, la institución que gobierna Mafo quiere incrementar la provisión exigida desde el 20% hasta el 30% del valor de tasación de los inmuebles que lleven en balance más de un año. Eso significaría que, de forma inmediata, el sector debería olvidarse de 11.000 millones que irían destinados a dotaciones, según las cifras que maneja RR de Acuña y Asociados. El objetivo es incentivar a las entidades crediticias a que se desprendan cuanto antes de la cartera inmobiliaria que han adquirido durante la crisis.

Y deben hacerlo pronto, ya que el periodo en el que el sector financiero debe cubrir a los morosos del 'ladrillo' se acorta a un año, cuando antes tenían entre 24 y 72 meses para hacerlo. Así, cuando se retrase el pago seis meses, se provisionará el 25% de la deuda; más de seis, el 50%; más de nueve, el 75% y más de 12, el 100%.

Bancos y cajas se verán obligados a tomar un camino: o se desprenden de parte de los precios de sus activos inmobiliarios, aun bajando precios, o siguen adquiriendo suelo y viviendas y se enfrentan al 30% de las provisiones que le marca el regulador español.

Según los expertos, esta política supondrá una reducción aproximada del 10% sobre lo que las entidades financieras pensaban ganar este año en España.

Tres trucos para evitar las pérdidas

En España, existen tres vías principalmente para “trucar” los balances de las entidades y evitar aumentar las provisiones la llegada de un impago:

Préstamos reestructurados: Una entidad que se enfrenta a un impago puede cambiar las condiciones de los créditos a posteriori. Esto se presenta como novación, que extingue la relación contractual anterior y la sustituye por una nueva, pero en realidad se trata de un mecanismo de manipulación contable.

Canje de activos por deuda: El banco o caja incluye como activo en su balance el valor procedente de un impago, para evitar así incluirlo como dotación. Esta práctica se ha dado especialmente en el sector inmobiliario y ha llevado al conjunto del sector financiero español a triplicar sus inmuebles en el último año.

Créditos fallidos: En España una entidad no está obligada a informar de los créditos fallidos, cuando en otros países si lo hacen. Los expertos demandan mayor transparencia en este ámbito.

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