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| Nº 1093 - 7/6/04 | |
| Entrevista en la última página del semanario con directivos de empresas, sectores económicos o Administración Pública. | |
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Juan Valero, administrador de Maderas Nobles de la Sierra del Segura
Hay otras formas de entender la inversión
financiera, y, probablemente, Maderas Nobles sea la demostración palpable
de que es posible hacer compatible la rentabilidad con el respeto al medio
ambiente, la ética e incluso con la ecología. Juan Valero es el administrador
de esta sociedad, que convierte los árboles, y en particular los nogales,
en una inversión con garantías y una rentabilidad que oscila entre el
12 y el 27% anual acumulado. Y aunque se trata de unas inversiones pensadas
para el largo plazo, la liquidez puede ser inmediata, con sólo revender
a la propia empresa las plantaciones. Para Valero, este puede ser un interesante
camino para el futuro del sector financiero. Asimismo, importantes empresas,
sobre todo pertenecientes a sectores especialmente contaminantes, ya han
mostrado su interés por apuntarse a este tipo de negocio, ya sea por su
rentabilidad, o bien como parte de los planes de pensiones para los trabajadores.
Por lo pronto, la sociedad, que tan sólo tiene un puñado de competidoras
en España, aunque en Estados Unidos ya cuenta con una larga tradición,
ya tiene unos 1.500 clientes, y sus expectativas se centran en seguir
doblando cada año sus resultados. |
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– ¿Cómo nació la idea de convertir la naturaleza, en este caso los árboles, en inversión financiera? – La empresa consiste en crear materia prima desde la madera. Se pone en marcha porque hace algo más de veinte años, tuvimos información de que en Estados Unidos se estaba haciendo este tipo de negocio, que consiste en comprar la tierra adecuada y plantar árboles. Ya se observa que, de cara al consumo de madera de los países avanzados, es necesario proponer alternativas razonables. Por ejemplo, hay datos tan importantes como que en los últimos veinte años, se han cortado la mitad de los árboles del planeta y que hay 600 millones de personas, un 10% de la población mundial, que vive de la madera y con la madera, con lo cual es una necesidad de mercado. Aquí, en la península, tenemos una disposición |
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importante de horas de luz, muy importante para el crecimiento del árbol, y tierras adecuadas. Por eso, decidimos montar esta empresa dedicada a la silvicultura integrada. – En realidad, ¿en qué consiste la inversión? – Procuro utilizar poco la palabra invertir por las connotaciones que tiene, aunque de eso se trata. Aquí, lo que proponemos al cliente es que compre diez árboles, incluidos en el precio los cuidados y el mantenimiento durante el ciclo que el árbol necesita para ser madera. Eso es inversión, pero diferente, porque normalmente, cuando inviertes en una empresa, no sabes en qué ni qué estás potenciando. Aquí sí sabes que tienes tus diez árboles, sabes que tienes un ciclo de veinte o veintidós años, con todos los gastos pagados, y que el árbol, en cualquier momento del ciclo, es tuyo. – ¿Qué parte tiene de negocio rentable, y qué tiene de social esta fórmula? – Las empresas del siglo XXI que no sean capaces de aportar a la sociedad más de lo que consumen van a acabar desapareciendo. Hasta ahora, lo que ha hecho el capitalismo ha sido coger materias primas, manfacturarlas para hacer productos. A principios de siglo, Henry Ford se dio cuenta de que hay que utilizar el término de ecoeficiencia, es decir, aprovechar lo máximo posible los materiales porque los recursos son finitos, y no infinitos como se pensaba antes. Esto, para el siglo XX, estaba bien. Incluso las empresas más importantes, como la Ford o Johnson, ya se preocupan mucho de aprovechar muy bien los recursos, de reciclarlos y de recuperarlos. Se trata de las tres R famosas de la ecología: re-usar, recuperar y reciclar. Pero esto también se queda atrasado. Las empresas del futuro lo que tienen que hacer es consumir menos de lo que generan. – Sin embargo, y a pesar de todo, a la hora de invertir hay que demostrar rentabilidad. ¿Cuál es la de Maderas Nobles? – La rentabilidad es el crecimiento del árbol. Nosotros sabemos los comportamientos históricos: la bolsa de materias primas de Chicago tiene 182 años, y la madera, en ese tiempo, no ha bajado, ningún año. Además, ha subido siempre el 2% más que el resto de la media de materias primas, y en los 37 años ha subido el 12,30% en la zona europea, 9% en la zona euro. – ¿En qué lugar les colocan estas rentabilidades dentro de otros productos de inversión?¿Cómo se puede definir? – Como rentable y seguro. El único inconveniente podría ser la liquidez, pero en cualquier otro producto de estas características, el problema puede ser muy parecido. El mercado segundario tiene que comprar los árboles que vendo, pero, en cuanto, a rentabilidad, no hay ninguna otra materia prima similar. En cuanto a seguridad, tienes la de que los árboles y las plantaciones están ahí, con lo mejores cuidados posibles. – ¿Cuánto tiempo medio de vida tiene esa inversión y qué plazos se estiman para que empiece a ser rentable? – Empieza a ser rentable a partir del año 4 o 5. Pero para que la inversión sea óptima, debe transcurrir un ciclo de entre 18 y 22 años. – Aunque no son pioneros en España, el sector aún está en pleno desarrollo. ¿En qué situación está? – En Europa, hay varias empresas, la mayoría de las cuales compran plantaciones fuera de su territorio, desplazandose más al sur porque hay más horas de luz y de sol. Aquí, en el Estado español, hay entre tres y cinco empresas que trabajan con bastante seriedad en este tipo de producto. Pero como somos tan pocos, entre nosotros no hay competencia, más bien lo que hay es apoyo mutuo. Unos llegan a sectores determinados, y otros nos ocupamos de segmentos diferentes. Por lo que se refiere a Maderas Nobles, cada año estamos doblando el número de clientes. En la actualidad, hemos llegado a 1.500. En todo el sector posiblemente ya seamos entre doce y quince mil clientes. Es una manera de inversión muy sólida, por que conseguimos, al inicio de la gestión, un 95% de los recursos necesarios para todo el ciclo. – ¿Disponen de algún tipo de ayudas o respaldo por parte de las diferentes administraciones? – Nosotros no pedimos ayudas, no queremos que la relación entre el cliente y la empresa esté mediatizada por ningún tipo de subvención. Otra cosa será si ponemos en marcha un proyecto paralelo, como algo relacionado con el turismo rural, de recuperación de aldeaa... Aquí sí pediremos las subvenciones que nos correspondan, pero para lo que es la relación cliente-empresa, no queremos ningún tipo de ayuda porque no nos parece adecuado. Por lo demás, yo digo en broma que cuando las administraciones van bien, llevan 20 años de retraso. Y en este caso, lleva algunos más. Pero si todos somos conscientes de donde estamos y de lo que queremos conseguir, el cambio social va a ser muy importante. – ¿Cuál es el perfil tipo de cliente? – De toda clase y condición, pero lo más sorprendente es que el segmento más amplio es el de los trabajadores de banca, de nivel medio y alto. Como no somos muy conocidos todavía, el contacto se establece o bien por informaciones de prensa, o bien navegando por Internet. Posteriormente, la mayoría de nuestros clientes van a ver la plantación, los árboles, en qué condiciones están, suelen hacer una compra de prueba y cuando ven cómo está aquello, suelen ampliarla después. – ¿De dónde surge la necesidad de plantar precisamente árboles? – Desde un punto financiero, la necesidad surge para que la economía del sector siga teniendo materia prima. Pero el sentido común dice que no puedes comprar un campo cualquiera y plantar árboles en toda su extensión. A lo mejor, un 20 o 25% de los terrenos que adquieres requieren que se planten arbustos y otro tipo de árboles que ya van a estar de perpetuidad. Con lo cual ya consigues que ese 20 o 25% del terreno, en términos medio, sea para siempre masa forestal recuperada. Contando con que un árbol medio, en un ciclo de 25 años, genera 400.000 litros de agua, 28.000 metros cúbicos de oxígeno, y absorbe 20.000 metros cúbicos de dióxido de carbono. Por eso, una empresa de Londres se puso en contacto con nosotros para comprarnos los derechos de absorción de CO2, por los que pagan unos 10 euros por tonelada métrica por adelantado, con contratos a 90 años. Supongo que se trata de una operación relacionada con la "factura" contaminante del tratado de Kioto. – ¿Sólo tienen plantaciones en la Sierre del Segura y barajan extenderse?¿Qué perspectiva ve en este sentido para el sector? – En la Sierra de Segura tenemos diferentes fincas, aunque estamos mirando terrenos otras partes de la península, como la Comunidad Valenciana, en Cataluña y en la parte más oriental de Andalucía. Así, antes del año 2010 vamos a tener una gran empresa, por lo menos, en cada provincia. Y las 2000 compañías más importantes del país van a tener su propia plantación de árboles como complemento del plan de pensiones de sus propios trabajadores. – ¿Existe un tratamiento fiscal especial para estas inversiones? – No. Y las administraciones tienen que ir en la dirección que requieren los tiempos. Van a tener que buscar un tratamiento fiscal que favorezca este tipo de iniciativas. N.L |
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