Nº 1768 lunes 25 de Febrero de 2019


DESTACADO



Cuando se justifica la puerta giratoria: el exsecretario de Estado con Zapatero  y actual directivo del Santander  presidirá la Autoridad Bancaria Europea.

Campa mejora la presencia española en la UE. Ahora le toca procurar que la ABE sirva para algo

 


NL

José Manuel Campa es un virtuoso en el manejo de las puertas giratorias. De profesor del IESE a secretario de Estado de Economía en el Gobierno Zapatero; de allí a director general del Banco de Santander, pasando de nuevo por el IESE para descontaminarse del polvo público y,  ahora, cruzando desde Boadilla del Monte a la oficina parisina de la Autoridad Bancaria Europea (ABE) que, según sus estatutos, se ocupa de mantener la estabilidad financiera en la Unión Europea (UE) y velar por la integridad, la eficiencia y el correcto funcionamiento del sector bancario.

El asturiano intentará lo que no consiguió su antecesor, el italiano Andrea Enria: una verdadera Unión Bancaria Europea, con su fondo de garantía de depósitos común, ejerciendo la solidaridad en los costes de la “resolución” de bancos, o sea la mutualización surgida de sus quiebras, etc. Una tarea descomunal  que  debería acompañarse del nombramiento de un ministro de Economía y un tesorero para todos y, en definitiva  de más cesión de soberanía.

Una tarea que supera las competencias de Campa situándose al arbitrio del alto mando: el del Consejo Europeo integrado por los jefes de Estado o Gobierno,  acompañados por el presidente de la Comisión Europea. No hay que olvidar que en los aspectos vitales la UE se comporta como una conferencia intergubernamental.

Estamos de acuerdo con la opinión de Aristóbulo de Juan expresada en su libro: De buenos banqueros a malos banqueros (Marcial Pons, 2017), donde subraya lo difícil que resulta unificar legislaciones nacionales concluyendo que la Unión Bancaria no está funcionando, “un fracaso suavizado por la manguera de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo”.

El debido uso de las puertas giratorias

¿Conseguirá este inteligente asturiano, sumamente asturiano, completar el giro de la puerta, regresando al Banco Santander de generosa retribución? José Manuel Campa tiene en estos momentos 54 años. La ABE le garantiza el puesto y el sueldo de  16.183,53 euros al mes libres de impuestos nacionales durante cinco años prolongables por otros cinco. ¿Quién puede predecir cómo será el Banco Santander, como cualquier otro banco,  dentro de diez años, cuando Campa cumpliría los 64, una edad muy adecuada para jubilarse?

Las  puertas giratorias no gozan de buena prensa. Sin embargo, hay veces en que pueden representar un buen pasaporte. Es lícito prevenirse de su perverso desde el conocimiento de la condición humana, que puede ser heroica pero también taimada.
Salvando la honorabilidad de los personajes a los que señalo, entendemos que hay quien pudiera estar tentado de aprovecharse del cargo público en beneficio de los intereses privados que representó anteriormente, como Sebastián Albella al pasar del chiringuito privado a la presidencia de la CNMV. Hay otros que quizás buscarían hacer méritos desde un cargo público para encontrar un refugio privado cuando tuvieran que abandonar un cargo político siempre precario. La prensa ha castigado duramente a personas que hicieron este itinerario, como la exvicepresidenta económica Elena Salgado sin salvar a Felipe González ni a José María Aznar.

Sin embargo, hay casos en los que la puerta giratoria es conveniente y hasta obligatoria. Nos referimos a los casos en las que la experiencia en la actividad privada es ventajosa para la mejor gestión de lo público.

Desde esta perspectiva sería cuestionable que José Manuel Campa pasara de la Secretaría de Estado de Economía al Banco de Santander. También parece de dudosa presentación que fuera uno de los candidatos a presidir la Asociación Española de la Banca (AEB), poltrona que por cierto consiguió José Maria Roldán, que antes supervisaba a las entidades financieras desde el Banco de España.

No procede objetar el acceso de Campa al nuevo cargo al ser un experto de reconocido prestigio académico quien aportaría a la ABE su experiencia en el primer banco europeo. Por algo fue elegido para integrar el grupo de expertos de la Comisión Europea que redactó el informe Lilikanen que propuso reformas estructurales en banca.

La Autoridad Bancaria Europea, una autoridad de escasa autoridad

José Manuel Campa tiene por delante la tarea de potenciar la ABE, que de paso potenciaría a su persona. Hasta ahora la Autoridad Bancaria Europea no goza de un exceso de autoridad y mucho menos de la deseable ‘auctoritas’ como la que mantenían ‘in illo tempore’ los gobernadores de los bancos centrales.

Se recuerda ahora la metedura de pata del antecesor de Campa, el italiano Andrea Enria en la VIII Conferencia Internacional de Banca, que se celebró en noviembre de 2015, justamente en la Ciudad Financiera del Banco Santander con asistencia de Campa como directivo del mismo.

Enria llegó a Boadilla del Monte al día siguiente de que el organismo que presidia, la ABE, publicara un informe que señalaba que la banca española era la segunda peor capitalizada de Europa. El italiano tuvo que pedir perdón asegurando que se trataba de “de un fallo técnico” pero lo hizo con un tono jocoso que disgustó a los banqueros presentes. “Estas cosas pasan –se justificó– cuando te equivocas de casilla en el Excel”

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