EUROGALLOS |
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| Nº 1377 - 26 de julio de 2010 |
La saga de las aeronaves civiles ha sumado un capítulo más antes de las vacaciones de verano. La Unión Europea ha presentado su apelación ante el Órgano de Apelación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) contra el informe del Grupo Especial relativo a las ayudas a Airbus (DS316). En el texto, la OMC declaró que las millonarias ayudas que varios Estados miembros, entre ellos España, concedieron a la empresa europea aeronáutica y aeroespacial Airbus son ilegales, algo en lo que la UE no se muestra de acuerdo. El informe de la OMC, hecho público el 30 de junio de 2010, respalda no obstante a la UE en otros aspectos, al rechazar parte de las reclamaciones de Estados Unidos. Sin embargo, según Bruselas, quedan “otros aspectos que han de ser corregidos o aclarados”. Desde 1992, la UE y Estados Unidos estaban vinculados por un acuerdo bilateral que regulaba las ayudas estatales a las grandes constructoras de aviación civil, hasta que en octubre de 2004, EEUU rompió unilateralmente este acuerdo y se inició así el litigio en la OMC. El Grupo Especial de la OMC comenzó su trabajo en 2006, y publicó su informe final en el caso Airbus, el 30 de junio de 2010, lo que señaló el final de la primera fase del litigio. Con el anuncio de apelación de la UE, da comienzo la segunda fase del caso. La apelación de la Unión Europea critica, por ejemplo, que determinados casos de Inversión Inicial Reembolsable (IIR) en el caso del A380 constituyen subvenciones a la exportación y que se ha demostrado un vínculo de causa-efecto entre las ayudas a Airbus y determinados efectos negativos sobre Boeing. Bruselas considera también que determinadas medidas adoptadas por los Estados miembros y relacionadas con las infraestructuras por las que Airbus paga rentas a precios de mercado en concepto de arrendamiento constituyen subvenciones. Karel De Gucht, comisario de Comercio de la UE, ha declarado que este contencioso “es demasiado importante como para permitir que las interpretaciones incorrectas del Grupo queden sin rebatir”. “Más aún, si no apeláramos ahora estaríamos sentando un mal precedente para todos los miembros de la OMC”, ha añadido.Dada su complejidad factual y jurídica, este rifirrafe (junto con el relativo a las subvenciones a Boeing – DS353) carece de precedentes. También abarca una serie de asuntos que aún no se han abordado en la jurisprudencia de la OMC. Estados Unidos solicitó que el Órgano de Solución de Diferencias de la OMC se reuniera el 21 de julio de 2010 a fin de adoptar formalmente el informe del Grupo especial. Sin embargo, al presentar la UE un anuncio de apelación antes de que tenga lugar la reunión, ha indicado que presenta dicha apelación contra el informe del Grupo Especial, evitando de ese modo su adopción formal. Aunque el plazo de tiempo del proceso de apelación dura normalmente 90 días, no es infrecuente que los procedimientos en contenciosos más complejos como el que nos ocupa exijan más tiempo. Así, el informe provisional del Grupo Especial de la OMC relativo a la impugnación de la UE a las ayudas a Boeing se prevé para mediados de septiembre de 2010. La Comisión Europea ya mostró su desacuerdo tras saber ayer que la OMC retrasará hasta ese mes de septiembre su informe sobre los supuestos subsidios recibidos por Boeing desde la Administración norteamericana. Su enfado coincidió con la publicación del dictamen de la propia Organización Mundial del Comercio en el que se declaraban ilegales las ayudas dadas a Airbus por varios Estados miembros de la UE, entre ellos España. Para la OMC estas prácticas están prohibidas según el Acuerdo de Subvenciones y Medidas Compensatorias. Por ello, el pasado 30 de junio instó a España, Francia, Alemania y el Reino Unido a que retiraran dichas subvenciones. El veredicto de la OMC sobre Boeing, que estaba programado para el próximo 16 de julio, era el último episodio del conflicto que enfrenta a Europa y Estados Unidos en materia aeronáutica. El comisario De Gucht ha reiterado que la UE mantiene su compromiso de lograr una solución negociada del conflicto sin condiciones previas por ninguna de las partes. Sin embargo, tras la apelación de Bruselas, todo apunta a que esta opción se complicará aún más. Según el dictamen de la OMC, parte de la inversión inicial reembolsable concedida al avión A380 constituye una subvención a la exportación y algunas provisiones y donaciones de infraestructuras se pueden clasificar como subvenciones. Estas prácticas están prohibidas en virtud del Acuerdo de Subvenciones y Medidas Compensatorias de la OMC, por lo que en el informe instó a la UE (en concreto a España, Alemania, Francia y el Reino Unido) a que retiraran las ayudas “sin demoras”. A pesar de las críticas, no todos los puntos del dictamen fueron negativos. El texto subrayó que las ayudas europeas no han provocado pérdidas de puestos de trabajo en Estados Unidos ni caídas de beneficios a su industria aeronáutica. La OMC rechazó la alegación de que las ayudas a Airbus hayan causado un importante perjuicio a la industria aeronáutica estadounidense, tal y como argumentaba Washington. En lo que respecta a Boeing, competidor directo de Airbus, el documento indicó que las ayudas de la UE no repercutieron negativamente en los precios y en la rentabilidad de la empresa, ni produjo una pérdida de puestos de trabajo. Beatriz Manrique |
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