La semana que viene, Comunidades
Autónomas y Ayuntamientos tendrán que explicar al Gobierno dónde van a meter la
tijera para arrimar el hombro en la reducción del déficit. El objetivo es que
los municipios rebajen el dato hasta 0,2% en 2013 bajo la amenaza, de momento
recogida en un borrador, de reducir las transferencias a aquellos que no
cumplan con el objetivo de estabilidad. Sin embargo, la mayoría será incapaz de
cerrar el agujero presupuestario en plena recesión. El sistema de financiación
local, pendiente de modificación, debe reforzar la autonomía de los municipios
y, entre las cuestiones más polémicas, debe asegurar la participación en los
ingresos tributarios de las comunidades autónomas, tal y como exige la FEMP.
Por quiebra técnica se entiende la
imposibilidad de asumir las deudas que van venciendo por carecer de bienes que
puedan hacerlas frente. Alrededor del 80% de los ayuntamientos se encuentra en
esta situación que se agrava, además, porque el desfase de sus cuentas
públicas, según previsiones, puede superar el 1,5% este año.
El próximo 23 de marzo, el Gobierno ha
convocado a las comunidades autónomas y a los municipios para concretar los
planes de reestructuración del gasto público y dejar por escrito dónde van a
sacar la tijera para arrimar el hombro en la reducción del déficit.
Y les sugiere, por ejemplo, recortar en
gastos específicos de personal. Mientras el gasto público está repartido en un
50% entre el Estado, por un lado, y las administraciones autonómicas y
locales, por otro, el coste de los funcionarios públicos, 2,6 millones la cifra
total, pesa mucho más en los municipios, con unos 580.000, que en la
Administración central que dispone de 500.000; el resto se contabiliza en las
comunidades.
En este sentido, la imposibilidad de
congelar o bajar sueldos, ante el acuerdo sellado por el Ejecutivo y los
sindicatos de la función pública, que prevé un alza del 0,3% para 2010, 2011 y
2012, ha estrechado el margen para ajustarlos cuando está previsto que deben
bajar un 4% hasta 2013, según lo fijado en el plan de austeridad. Así que la
única vía que les queda es aplazar las revisiones salariales o los complementos
pactados con anterioridad.
El Gobierno ha remitido a la Federación
Española de Municipios y Provincias una propuesta de acuerdo en la que se
contempla la posibilidad de que el Ejecutivo reduzca las transferencias a los
ayuntamientos que no cumplan el objetivo de estabilidad presupuestaria.
El recorte afectaría a aquellas partidas
que "no vengan determinadas por normas vigentes o acuerdos
exigibles". El texto enviado a los ayuntamientos es muy parecido al que
también recibieron las comunidades. El Gobierno pretende que las
administraciones territoriales contribuyan con 10.000 millones de euros al
recorte presupuestario de 50.000 millones hasta 2013. La FEMP y el Ministerio
de Economía discutirán la propuesta en la Comisión Nacional de Administración
Local. El Ejecutivo también insta a los ayuntamientos a informar
trimestralmente de los pagos atrasados a sus proveedores. Esta obligación rige,
además, para la Administración central y autonómica. El anteproyecto de Ley de
Economía Sostenible contempla que las administraciones reduzcan paulatinamente
el plazo de pago de sus facturas. El objetivo es que en 2013, el sector público
cumpla a 30 días como máximo. De todas las administraciones, los ayuntamientos
son los que tienen más problemas para abonar a tiempo sus deudas. Si se aprueba
la propuesta, tal y como ahora está recogida, los municipios deberán presentar
en el plazo de tres meses un "plan de racionalización de las estructuras
de sus respectivos sectores públicos con el objetivo de reducir el gasto".
En 2009, las corporaciones locales registraron un déficit del 0,5% del PIB y el
Gobierno quiere reducir esa cifra al 0,2% en 2013.
"Algunos ayuntamientos no pueden ni
pagar a sus empleados", aseguran las fuentes consultadas para señalar que
una cifra superior a 7.200 entes locales no pueden cuadrar sus cuentas, y
"van a ser muy complicado cerrar el agujero en sus presupuestos y en plena
recesión".
Pero los ayuntamientos podrían ir más
allá porque "si la economía no repunta y sigue como está se aplicarán
expedientes de regulación de empleo de una manera más habitual". Según los
datos del Ministerio de Política Territorial, fechados a primeros del año
pasado, 400.000 empleados locales que pueden perder su puesto de trabajo a
corto plazo.
Por ejemplo el ayuntamiento de Jerez ha
abierto un ERE a más de 500 empleados que, sin embargo, está en el aire debido
a la presión sindical; en la localidad sevillana de Camas se anunció para 44 de
sus 120 trabajadores. Lo que iba a ser en expediente en Arrecife, en Las Palmas
de Gran Canarias, ha pasado a concretarse en rebajas salariales y
prejubilaciones.
Durante una reunión en la sede de la
Federación de Municipios y Provincias, el alcalde de de una importante
localidad madrileña, aseguraba que esta situación se debe al sistema actual de
financiación, "que no tiene sustentarse sólo en el rendimiento de los
terrenos que les traspasa en los planes generales".
Reforzar la autonomía local
El borrador de anteproyecto que obra en
poder del Ejecutivo quiere "reforzar la autonomía local", confiriendo
a los consistorios una "auténtica capacidad política para ordenar y
gestionar una parte importante de los asuntos públicos". A juicio de los
ayuntamientos, el nuevo sistema de financiación local debe girar sobre tres
ejes: la dotación de recursos adicionales al actual sistema de participación en
los ingresos del Estado, la mejora de la gestión de los tributos locales y la
garantía de que los municipios participen en los ingresos tributarios de las
comunidades autónomas.
Para Pedro Castro, presidente de la FEPM,
el verdadero problema es el actual sistema: "medidas puntuales para
aliviar la situación, no van a solucionar el problema de insuficiencia
financiera que tienen los Gobierno locales. Esto sólo se resolverá con un nuevo
modelo más justo, suficiente y estable".
Ana Sánchez Arjona
Segundos emisores de deuda tras los
alemanes
La presión financiera sobre las
administraciones locales españolas se debe, según la agencia, de análisis
económicos Standard & Poor's a la "abrupta recesión" del país y
a la "enfermedad del sector inmobiliario, que frenó el crecimiento de la
otrora robusta economía española". El informe considera estas circunstancias
como el origen de otras vicisitudes indirectas que atacarán a las entidades
locales. S&P prevé que no pocos municipios contarán con "saldos de
explotación negativos, altos déficits y una acumulación de deuda sin
precedentes".
El dictamen del estudio realizado no es
muy alentador. El resultado es que los ayuntamientos y poderes regionales serán
los segundos emisores de deuda de Europa, sólo superados por los alemanes.
Haz todo lo que debas y debe todo lo que hagas
Municipios y, por supuesto, autonomías,
triplican su endeudamiento al margen del Estado para financiarse. Dicen,
recomiendan, desde la presidencia de la Federación de Municipios y Provincias,
que los ayuntamientos deben seguir gastando lo que estimen necesario sin que el
aumento de su deuda deba afectar a sus decisiones. "Haz todo lo que debas
y debe todo lo que hagas", sugería a sus colegas de consistorios Pedro
Castro. Algo así, como hacer apología del endeudamiento público aunque, bien es
cierto, pero no sirve de justificación, muchas de los servicios que prestan los
entes locales no son de su competencia, y el debe, en este apartado, que figura
en sus cuentas municipales, supera los 7.000 millones. Pero al margen de esta
eterna reivindicación de los ayuntamientos, la deuda que ellos no tienen
formalizada ni en préstamos bancarios ni en valores, y que corresponde, en su
mayor parte, aunque no en exclusiva, a facturas guardadas en el escritorio, lo
que algunos denominan morosidad con proveedores y contratistas, ha crecido
desde los 8.447 millones de euros en 2000 a los 21.745 millones en junio de
2009. Es más, muchos se preguntan si de ser los alcaldes directamente
responsables de no efectuar estos pagos, se abrían llenado los cajones con una
ristra inacabable de impagos. Se trata de un desbarajuste casi tropical que
tendría, al menos, un punto de arreglo si se articularan determinados
comportamientos en el Estatuto Local, actualmente en preparación.