EUROGALLOS |
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| Nº 1357 - 8 de marzo de 2010 |
En los últimos meses, América Latina ha ganado espacio en los medios de comunicación europeos. La Presidencia española prometió que estrecharía sus lazos con los países latinoamericanos, en su programa para este primer semestre de 2010 y, después dos meses y medio de mandato, ya casi podemos palpar los resultados. En primer lugar, la Comisión Europea ha concluido las negociaciones para firmar un Tratado de Libre Comercio con Perú y Colombia. Tras la novena ronda de diálogo celebrada en Bruselas, los participantes de ambas partes han cerrado los términos del acuerdo que dará pie a una nueva era de comercio bilateral y de inversión entre ambas potencias. En concreto, el texto permite a estos países andinos la exportación a los Estados miembros disfrutando de una liberalización comercial del 80% (en el caso de Perú) y del 65% (en el de Colombia), para todos los productos industriales, agrícolas, pesqueros, del sector servicio e inversiones. “Es un acuerdo importantísimo porque es político; es mucho más que un acuerdo comercial”, ha afirmado la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, al referirse al acuerdo con Colombia, que “incluye una cláusula específica de Derechos Humanos y un memorándum de entendimiento de control y de evolución del cumplimiento de lo acordado”. La UE tenía inicialmente previsto firmar un amplio acuerdo de asociación con la Comunidad Andina, que incluye también a Ecuador y Bolivia. No obstante, como consecuencia de la ruptura de las negociaciones en 2008, se propició un nuevo mandato de diálogo acordando una separación temática y geográfica. En ese marco se encuadran las negociaciones comerciales “multipartitas” que han desembocado en este Tratado de Libre Comercio, logrado tras nueve rondas de negociaciones por separado. Otra región del otro lado del Atlántico que también da pasos agigantados en sus relaciones con la Unión Europea es Centroamérica. Las negociaciones se vieron paralizadas debido al golpe de Estado de Honduras. Sin embargo, el río ha vuelto a su cauce tras el nombramiento de Porfirio Lobo como presidente del país y ambas partes se han sentado a la mesa para avanzar en el contenido del futuro Acuerdo de Asociación UE-Centroamérica (Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Honduras). Panamá ha anunciado que también quiere sentarse en la mesa, pese a que por el momento figuraba sólo como mero observador. El Gobierno del país ha pedido su adhesión a las negociaciones y, ahora sólo debe atravesar un mero proceso formal que está previsto que concluya sin problemas. Respecto a Honduras, todos los Estados centroamericanos (salvo Nicaragua) han reconocido formalmente su nuevo Gobierno y han decidido formalizar las relaciones. La Unión Europea también lo ha hecho, aunque Petros Mavromichalis, jefe negociador de la Comisión Europea en materia de cooperación, ha puntualizado que el Ejecutivo comunitario “no reconoce Gobiernos sino Estados”. Por su parte, el representante hondureño, Melvin Redondo, ha afirmado que el Gobierno de Porfirio Lobo es legítimo y “está preparado para contribuir a las negociaciones”. La mayor parte del trabajo ya está hecho. En materia de diálogo político y cooperación se han acordado los principales puntos: los relativos a la situación de los pueblos indígenas, la lucha contra el terrorismo, la protección del medio ambiente, el cambio climático, la energía y el transporte. Stefano Sannino, director general adjunto de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea, ha reconocido, no obstante, que quedan en el tintero las cuestiones comerciales: el acceso a los mercados, las inversiones, el desarrollo sostenible, y la contratación pública. Así como cerrar detalles sobre productos que generan polémica: el azúcar y la banana. Aún y todo, está previsto que el texto pueda firmarse en la Cumbre UE-América Latina que se celebrará en mayo en Madrid. Será en esa cita cuando también Perú y Colombia estampen su rúbrica respecto a su Tratado de Libre Comercio. Juan Pablo de Laiglesia, secretario de Estado español para Iberoamérica, se ha reunido con la delegación del Parlamento Europeo de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (EuroLat) para hablar sobre el escenario UE-América Latina, en representación de la Presidencia española. En la cita, De Laiglesia ha recalcado que hay cuatro ejes fundamentales para reforzar las relaciones entre ambos continentes. El primero trata sobre la promoción de una relación entre socios globales, que sirva para afrontar grandes retos, como la seguridad, la energía o el cambio climático. El segundo versa sobre las relaciones con las subregiones latinoamericanas y caribeñas; El tercero se centra en las mantenidas bilateralmente con países como Brasil, México, Chile o Cuba. Con respecto a esta última, De Laiglesia ha insistido en que las relaciones con La Habana “requieren una reflexión serena” y que “desde 1996 se han producido muchos cambios”. “Lo único que no ha cambiado desde 1996 es el marco jurídico”, ha advertido. Por eso, “es lógico y razonable preguntarse si ese instrumento ha servido para acercar Cuba a la UE y si no es mejor un marco bilateral”. El cuarto eje hace referencia a la ciudadanía y a la necesidad de informarle y acercarle la situación, e implicarle en este proceso que une lazos culturales, lingüísticos e históricos. Beatriz Manrique |
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