EUROGALLOS
 
Nº 1353 - 8 de febrero de 2010

Obama planta a la UE en la sombra

La negativa de Barack Obama a asistir a la Cumbre Unión Europea-Estados Unidos prevista en Madrid en mayo ha encendido las luces de alarma en los Veintisiete. Washington ha restado importancia a este contratiempo argumentando que el inquilino de la Casa Blanca cuenta “con una agenda interna muy ocupada” y anunciando que sí asistirá a la Cumbre de la OTAN que tendrá lugar en Portugal. Sin embargo, la imagen de la Presidencia española y de la Unión Europea en su conjunto en el escenario internacional han quedado debilitadas.

El principal objetivo de la Cumbre del 24 y 25 de mayo entre ambas potencias era actualizar las relaciones transatlánticas después de los cambios introducidos por el Tratado de Lisboa desde el 1 de diciembre de 2009 y del nuevo de rumbo de Washington con Obama al frente.

Sin embargo, no habrá cita. El Gobierno estadounidense ha confirmado que el presidente “cuenta con una agenda enorme y eso limita la cantidad de viajes que puede hacer”. El secretario de Estado adjunto para Europa, Philip Gordon, ha intentado suavizar el golpe añadiendo que Estados Unidos “se mantiene profundamente comprometido con la Unión Europea y está muy interesado en expandir su relación con los Veintisiete tras la aprobación del Tratado de Lisboa”.

La Presidencia española ha intentado salir airosa tras este plantón. Miguel Ángel Moratinos, ministro español de Asuntos Exteriores, le ha quitado hierro señalando que el Gobierno “entiende que la agenda del presidente Obama en estos momentos no le permita desplazarse a Europa, como hubiese sido su deseo”. Y ha puesto la otra mejilla al apuntar que “la Presidencia española, el presidente permanente Herman van Rompuy y todas las instituciones europeas van a seguir trabajando con la Administración americana para fortalecer las relaciones transatlánticas, que siguen constituyendo uno de los objetivos prioritarios de la Presidencia española”.

Asimismo, José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, ha atribuido la ausencia de Obama a la situación política norteamericana: “Necesita aligerar su programa de viajes al extranjero”, ha señalado.

En el lado contrario de la balanza y mucho menos diplomática se ha mostrado la prensa europea. El rotativo británico ‘Financial Times’ ha asegurado que esto es un “golpe amargo” para el Gobierno de Zapatero, que fue ignorado por George W. Bush y que ahora necesitaba poner énfasis en su gran relación con el ‘benerado Obama’.

El periódico belga ‘Le Soir’ ha propuesto solucionar el escollo de anular la Cumbre, preparando una reunión con Hillary Clinton, secretaria de Estado norteamericana.

Preguntada sobre la negativa de Barack Obama a venir a la capital española en mayo, la portavoz de la Comisión Europea, Pia Ahrenkilde, se ha limitado a señalar irónicamente que “a una Cumbre asisten los jefes de Estado y de Gobierno. Si no, no es una Cumbre”.

El quid de la cuestión está, como bien señala el francés ‘Le Monde’, en los escasos resultados obtenidos en las dos anteriores Cumbres mantenidas entre ambas potencias. Según el periódico galo, a Obama no le merece la pena reunirse con los europeos porque “no ocurre nada”. Así, en la cita celebrada en mayo en Praga, el presidente estadounidense se excusó y faltó a la cena de gala. Y en la de Washington de principios de noviembre, fue representado en el desayuno por el vicepresidente, Joseph Biden.

‘Le Monde’ insiste más en su artículo: “Bush no era el problema. Obama no es la solución: un año después de la llegada a la Casa Blanca de un presidente demócrata, el desencanto es recíproco por parte de ambas partes del Atlántico. Los aliados descubren que los malentendidos van más allá de las propias personas”.

Por su parte, The Wall Street Journal explica que la decisión del presidente estadounidense sigue la línea de sus últimos discursos, que se centran especialmente en la crisis económica y apenas dejan espacio para la política internacional. Si bien, mete el dedo en la llaga al afirmar que las autoridades estadounidenses no sabían si la Cumbre estaba organizada por Zapatero (que lidera la Presidencia de turno), Van Rompuy (presidente permanente del Consejo Europeo) o Barroso (presidente de la Comisión Europea). “Esta confusión ha llevado a que Estados Unidos dude acerca de acudir al encuentro”, reconoce.

No obstante, The Wall Street Journal recoge los rumores que dicen que Washington sabía desde un principio que Obama no acudiría a la Cumbre. Pero excusa la ausencia del presidente diciendo: “Hay competencia en Europa” acerca de quién coge las llamadas. También ‘Le Monde’ señala que los americanos ven a Europa como un entramado “poco eficaz”. Lo que “pone en evidencia las debilidades de la Unión Europea”.

A lo largo de 2009, Obama visitó Europa en seis ocasiones. Realizó 10 viajes al extranjero en los que recorrió 21 países, un récord para un presidente estadounidense en su primer año en el poder. Las Cumbres UE-EEUU son una costumbre en las agendas de los mandatarios de ambos lados del Atlántico. De hecho, se celebra una o dos cada año desde 1991.

Beatriz Manrique

Esta semana