ECONOMÍA  
Nº 1353 - 8 de febrero de 2010

Zapatero, contra las cuerdas

El paro en máximos, la polémica del ‘pensionazo’ y el desfase en picado de las cuentas públicas ponen en cuestión su equipo económico

Se reanuda el periodo de sesiones parlamentarias en un escenario especialmente crítico para el Ejecutivo y en concreto para el presidente del Gobierno, que atraviesa su peor momento con el crédito político cuestionado por los partidos, la opinión pública y los agentes sociales. Las advertencias sobre la situación de nuestro país en el marco económico internacional, escenificadas en el Foro de Davos, han puesto en entredicho, incluso, la capacidad de liderar el semestre de presidencia europea. Los últimos hechos ocurridos, como la rectificación apresurada del documento enviado a Bruselas sobre la reforma de  las pensiones y las dudas sobre el Plan de Estabilidad, empañan la credibilidad de la política económica.

Será esta misma semana cuando se abra de nuevo el periodo de sesiones parlamentarias.  José Luis Rodríguez Zapatero se va a reunir con los diputados y senadores del Grupo Socialista. Intervendrá primero el presidente y después, a puerta cerrada, lo harán los parlamentarios de ambas cámaras para hablar de la situación política y, sobre todo, de la situación económica.

Sobre la mesa, la encuesta del CIS que muestra como el pesimismo sobre la situación del país aumenta entre los ciudadanos al mismo tiempo que lo hace la ventaja del Partido Popular, (que calienta motores y amenaza con una moción de censura para pedir elecciones anticipadas), sobre el PSOE. Las advertencias sobre nuestra economía en el marco internacional, agudizan la tormenta que descarga sobre el Ejecutivo y en concreto sobre Rodríguez Zapatero.

"Los hechos que se han producido alrededor de la economía española en los últimos diez días han superado al Gobierno al mismo tiempo que han dejado a la luz su falta de capacidad para coordinar, para comunicar y para gestionar", explican las fuentes consultadas que califican como “al presidente Zapatero se le apretaron las tuercas en el Foro de Davos  mientras que  la economía española era examinada minuciosamente por la comunidad económica internacional” que manifestaba sus dudas sobre la capacidad de liderazgo de España, tras asumir la presidencia europea "Somos un país serio y hemos dado prueba de ello", explicaba el jefe del Ejecutivo en este foro, en un intento de frenar las reticencias y despejar cualquier duda sobre la situación de la economía española. Adelantaba, además, que el plan de austeridad preparado por el Gobierno logrará reducir el déficit por debajo del 3% en cuatro años. "Parecía querer dar a entender que conocía lo  importante que es para el prestigio de un país, la credibilidad de su política y de los escenarios presupuestarios que maneja tanto a corto como a largo plazo", señalan expertos económicos. Sin embargo "los hechos ocurridos recientemente como la rectificación del documento enviado a Bruselas", apuntan, "nos demuestran como el planteamiento ha sido burdo, impreciso, no se podía comunicar peor y como siempre sin contar ni con los agentes sociales, ni con el resto de los partidos políticos".

Nerviosismo político

Se trata de propuestas bien encauzadas, porque sin una siembra adecuada de reformas la Seguridad Social tiene difícil poder pagar las pensiones, que, sin embargo, ha generado rechazo y revelado una buena dosis " de improvisación y de un nerviosismo político que no es propio de quien está en el ecuador de una segunda legislatura".

El primero en tener sobre la mesa  el documento fue Joaquín Almunia. El comisario de Asuntos Económicos se despedía de su cargo con una descarga contra el déficit y la pérdida de competitividad de nuestro país: "España comparte los ingredientes que han llevado a Grecia al borde de la quiebra". Almunia que asume esta semana la cartera de competencia, comparte la teoría de expertos internacionales como Nouriel Roubin o Paul Krugman, que plantean una reproducción de la crisis griega en Portugal y en España. Y es que, el Ejecutivo ha preparado una estrategia de respuesta fiscal que se mueve en el corto y en el largo plazo. Un mes después de aprobar el presupuesto, ha activado un recorte del gasto  al plantear un tijeretazo adicional de 50.000 millones de euros para los próximos tres años y sobre todo, al confiar en el buen hacer de las CCAA y los ayuntamientos, para tratar de controlar un déficit fiscal que supera el 12%, y un avance de la deuda superior a 15 puntos de PIB.

Programa de Estabilidad

La propuesta frustrada formaba parte del programa de estabilidad que ha enviado el Gobierno a Bruselas. En él, se explica cómo tiene previsto el gabinete económico del Presidente regresar en 2013 al 3% de déficit, tal y como le pide la Unión Europea. Pero el objetivo es, sin duda, muy ambicioso si tenemos  en cuenta que el año pasado la diferencia entre gastos e ingresos en la Administración pública ascendió a un 11,4% del PIB. Para lograr la meta el Ejecutivo propone una rebaja del 14% en la inversión pública durante estos cuatro años, un recorte que en 2010 se aplicará principalmente sobre el Ministerio de Fomento. Otra medida será la reducción de los empleados públicos en un 6,3%. Se espera un compromiso claro de austeridad a comunidades y ayuntamientos.

Estas acciones, sin embargo, no van a evitar que la deuda pública continúe creciendo hasta tocar techo en 2012, según el documento, año en el que se situará en niveles del 74,3% del PIB. Es un porcentaje que, no obstante, estará por debajo  de la mayoría de países desarrollados y de otros Estados que están provocando  incertidumbre en las bolsas internacionales como Grecia, Irlanda o Portugal. Esta circunsantacia han sido pasada por alto por los inversores que golpearon a la Bolsa y al bono español sin reservas.

Teniendo en cuenta estos los hechos, la primera impresión es que la intención de reformas del Gobierno se centra fundamentalmente sobre el sistema de pensiones. Sin embargo, los cambios profundos que se demandaban en el mercado laboral -sobre todo por parte de la patronal y organismos internacionales- ha quedado en un segundo plano.

Pero estos planteamientos no convence a las centrales sindicales. Hace apenas una semana CC OO y UGT dieron la espalda a la propuesta de ampliar el periodo de cómputo y, las últimas propuestas han servido únicamente para echar más leña al fuego.

"Ofrece por entregas un recital de ocurrencias y medidas improvisadas que no se corresponde con la seriedad y coherencia exigibles a cualquier gobernante", descargaba en un comunicado CC OO, para añadir que eran  más propias de un grupo de aficionados a la política que de un Gobierno. Más tímida fue la reacción de UGT, que no obstante, manifestó su rechazo: "El sindicato no quiere plantearse ninguna  medida que suponga una reducción de la cuantía media de las pensiones y un endurecimiento en las condiciones para acceder a  ellas en las mismas condiciones".

Y...,como no, en la oposición hubo críticas. "Regresiva", "globo sonda", "catastrofista", fueron los calificativos que emplearon los grupos nacionalistas. Por su parte,  la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, exige que Corbacho y Salgado comparezcan urgetementepara informar de sus propuestas en el Pacto de Toledo.

Salgado, a la defensiva

Ante el aluvión de críticas, a la vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, no le ha quedado más remedio que sumarse a Rodríguez Zapatero y empezar a defender la credibilidad de la economía española. Está sola frente a todos los que han dicho, en tan sólo quince días, que España puede convertirse en un lastre para Europa.

Salgado calificaba de “poco prudentes”, las declaraciones realizadas por Joaquín Almunia. El todavía comisario europeo de Asuntos Económicos, respaldaba la afirmación del gurú económico Paul Krugman que alertaba de que el “problema para la Unión Europea no era Grecia, (un país cuyas cuentas supervisa ya Bruselas), sino España”. Palabras que la vicepresidenta segúnda minusvaloraba porque provenían de “un economista de fuera del euro”. Sin embargo, la institución más cuestionada no sólo por Salgado sino prácticamente por todo el Gobierno español, es el FMI. que prevé que el PIB español caiga en 2010 un 0,6%, justo el doble de lo previsto por el Gobierno. Su director gerente, Dominique Strauss-Khan, aseguraba que a pesar de comprender que es “muy difícil la situación de Zapatero”, consideraba que la crisis era especialmente “fuerte en España”.

El gobernador del Banco de España, también ha estado en el punto de mira de Elena Salgado: “Me gustaría no discrepar con el gobernador del Banco de España”. Fernández Ordoñez ha reiterado en varias ocasiones que “negar el problema de sostenibilidad del sistema de pensiones es absurdo”. Tampoco parecen inquietar a la ministra los riesgos que advierten las agencias de calificación ya que “estas instituciones cuentan con muy poca credibilidad puesto que  ellas son las  que están en el debate”.

Ana Sánchez Arjona

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