Nº 1333 - 7/9/09
Entrevista en la última página del semanario con directivos de empresas, sectores económicos o Administración Pública.

Pedro Duque, astronauta y director general de Deimos Imaging

““Hemos invertido 30 millones en el primer satélite de observación de uso comercial”

Deimos Space es un grupo empresarial español que proporciona soluciones de ingeniería y alta tecnología en diversos campos. Uno de ellos es el sector aeroespacial, en el que Deimos ha sido la primera compañía privada europea en lanzar al espacio, el día 29 de julio, un satélite de uso comercial para la observación de la Tierra. La rama encargada de este proyecto es Deimos Imaging, cuya dirección general ocupa un rostro muy conocido, el de Pedro Duque, el primer astronauta español en salir al espacio. Además de Imaging, Deimos cuenta con una división dedicada a la I+D, software y consultoría de alta tecnología, Deimos Aplicaciones Tecnológicas (DAT), y una filial en Portugal, Deimos Engenharia, que proporciona software a la Agencia Espacial Europea.

Pedro Duque es sobradamente conocido por su condición de astronauta, pero no tanto como ejecutivo empresarial. ¿A qué se dedica en la compañía Deimos?  

 – Como director general de Deimos Imaging, estoy al mando del proyecto del satélite Deimos-1. Consiste en crear un sistema completo de observación de la Tierra, incluyendo el propio artefacto. Es la primera vez en Europa que una empresa completamente independiente tiene un satélite de observación para uso comercial.

– ¿Qué funciones va a tener este satélite?

– Su misión es tomar imágenes de la Tierra, con las que se podrá estudiar la salud y el grado de crecimiento de las plantas. Su función

Al timón

Pedro Duque nació en Madrid en 1963,  está casado y tiene tres hijos. Ingeniero aeronáutico, en 1986 fue enviado por la empresa GMV al Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC) de la Agencia Espacial Europea en Darmstadt (Alemania). Desde ese momento inicia su relación con el sector aeroespacial. En mayo de 1992 fue seleccionado para formar parte del Cuerpo de Astronautas de la ESA. Como astronauta, Duque participó en 1998 en una misión dedicada a la investigación en gravedad y al estudio del Sol. Más tarde, en octubre de 2003 formó parte de la misión Cervantes en la Estación Espacial Internacional.

es, sobre todo, ayudar al medio ambiente, ver cómo están las plantas, para evaluar de forma objetiva la deforestación y otros fenómenos que tenemos que controlar en la Tierra entera. El satélite, por supuesto, toma imágenes de todos los puntos del planeta que le pidamos. Servirá para mejorar la eficiencia de la agricultura y preservar el medioambiente.

– En este sector, Deimos opera en consorcio con otras compañías. ¿Cómo se estructura esa organización?

– Pertenecemos a un consorcio en el cual hay otros cuatro satélites de observación. Podemos, si es necesario, echar mano de estos para cubrir más partes de la Tierra. Nuestro sistema comprende el satélite, la estación de seguimiento y control del satélite, que está en Valladolid, y un laboratorio completo, con gente de la Universidad de Valladolid, donde las imágenes tomadas se convierten en productos de uso real.

– ¿Qué tipo de clientes solicitan los servicios de la compañía?

– La novedad que proporcionan nuestros servicios es ofrecer imágenes de áreas muy grandes de un solo vistazo y la posibilidad de medir muchos puntos distintos de la Tierra con el mismo sistema. Eso posibilita que se puedan hacer servicios repetidos con una frecuencia determinada. Al cubrir áreas tan grandes hay una parte importante de clientes institucionales. Solo un gobierno se interesa por un país completo. También existen clientes no institucionales, de la economía real, interesados en mejorar la eficiencia de su producción agrícola o forestal, para ahorrar por ejemplo en gasto de abono o de agua. La eficiencia agrícola y medioambiental puede mejorar mucho con el tipo de informes que proporcionaremos.

– ¿Qué otros usos se le pueden dar a un sistema de observación por satélite?

– A la hora de diseñar un aparato primero hay que pensar para qué sirve. Este sistema está pensado para estudiar la vegetación y para cubrir países enteros de un solo vistazo. Ahora, sí hemos visto que puede tener aplicación para otras cosas. La resolución del satélite es suficiente como para controlar la edificación del territorio: no para ver los tornillos de los edificios, pero sí para ver donde hay desmontes, por ejemplo. También se puede usar para ver el mar, una extensión todavía más grande. Nuestro satélite gana a todos en área de barrido. Puede buscar algo en el mar que sea de un tamaño suficientemente grande o hacer vigilancia de embarcaciones. Por ejemplo, cuando supimos que había un trozo bastante grande de un ala que flotaba del Airbus de Air France siniestrado en el Atlántico, pensamos que  si hubiéramos tenido el satélite en vuelo, habríamos hecho un intento de ayudar ahí. Para estas cosas se podría usar, pero está pensado para ver los cultivos, los bosques y los campos.

– ¿Qué inversión requiere un sistema de estas características?

– En total, son unos 30 millones de euros. Es un satélite muy pequeño, con una electrónica muy sofisticada. Pesa solo 90 kilos. Es la única manera de acometer una inversión como esta desde una empresa privada. Un satélite de observación como el Envisat de la ESA pesa unas 10 toneladas, es decir, 100 veces más que el nuestro, y costar también cuesta unas 100 veces más.

– ¿Qué supone lanzar el primer sistema  de observación europeo por satélite netamente privado?

– En Europa hasta ahora los satélites de observación siempre habían sido propiedad de organismos públicos o de empresas participadas por gobiernos y organismos públicos. En Estados Unidos funciona de otra manera. Sus necesidades de observación, sobre todo las del Ministerio de Defensa, son muy grandes, y entonces tienen sus propios satélites pero además fomentan que existan empresas privadas que tengan satélites de observación de uso militar. Estos sí que pueden, por ejemplo, contar el número de personas en una manifestación. Esas empresas privadas existen en Estados Unidos porque tienen contratos permanentes con el Pentágono.

– ¿Se trata de un problema de regulación?

– No, es una cuestión de que hasta ahora no se había visto esto como un posible negocio empresarial, sino como un servicio que proporcionaban los gobiernos para el conocimiento científico. Sin embargo, nosotros hemos pensado que ya es el momento. Si tuviéramos en España un Pentágono o un Ministerio de Defensa tan dotado como el estadounidense, tendríamos ya muchos satélites. De momento, con los costes tan contenidos que tenemos nosotros, creemos que puede ser un buen servicio para medioambiente y agricultura y suficientemente útil para que se convierta en negocio.

¿Qué previsiones económicas manejan?

– Las decisiones sobre programas del espacio siempre son a más largo plazo que el ciclo anual. Ahora nos ha pillado justo el momento de nivel más bajo de gasto de las empresas y economías. También es cierto que pensamos que durante los próximos cinco años esto volverá a recuperarse perfectamente. Seguimos con la previsión de que la empresa va a salir adelante y vamos a ser capaces de recuperar toda esta inversión.

– ¿Cuáles son los primeros encargos con los que cuenta Deimos?

– Ocurre que todo el mundo quiere ver que el satélite funciona antes de firmar nada. Muchos encargos llegarán en el momento en que podamos proporcionar las primeras imágenes por satélite. En concreto, la Unión Europea tiene un amplio programa de observación de la Tierra. Han construido sus propios satélites pero, como tardarán tres o cuatro años en volar, nos han pedido durante este tiempo imágenes a nosotros. La UE es un cliente casi seguro.

– Por su experiencia, ¿cómo ve el sector aeroespacial en España?

– Bastante bien en cuanto a desarrollo. La gente está bastante preparada y se hace mucho desde el Gobierno por promover que se desarrolle la industria. A veces hay más éxito, a veces menos, a veces se hacen intentos que no salen del todo bien pero, desde luego, está claro que ilusión hay, y dentro de poco quizás haya muchas más industrias. De todas maneras ya hay entre 2.500 y 3.000 personas trabajando en temas del espacio en España. Ya podemos decir que hay un nivel. Tenemos un peso del 7% en la ESA, solo por detrás de los países más ricos. Estamos en el sitio que nos corresponde.

Iván Rubio

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