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| Nº 1321 - 11/5/09 | |
| Entrevista en la última página del semanario con directivos de empresas, sectores económicos o Administración Pública. | |
Carlos Ocaña, secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos “Las medidas fiscales del Gobierno han atenuado el impacto de la crisis” Bajo su responsabilidad están la orientación de la política fiscal y el diseño del sistema tributario español. En otras palabras, por las manos de Carlos Ocaña pasa poco menos que la recaudación de las arcas públicas, algo que no es baladí en momentos difíciles para la economía como los actuales. El secretario de Estado de Hacienda recuerda que el Gobierno ha tomado casi 100 medidas fiscales en los últimos meses. Entre las que no ha tomado, Ocaña asegura que no se contempla ninguna subida del IVA, ni tampoco una reducción de las cuotas a la Seguridad Social pagadas por los empresarios. Por el contrario, considera que la supresión del Impuesto sobre el Patrimonio ha sido “una buena idea” porque era una tasa “que había perdido su sentido”. |
— ¿Es tiempo de más medidas de estímulo fiscal o ya se consideran suficientes? — España ha sido uno de los países europeos que más estímulo fiscal llevó a cabo el año pasado y que sigue manteniéndolo este año. En 2008, el impulso fiscal llegó a los 20.000 millones de euros. Para el año 2009, el esfuerzo fiscal se sitúa en el 2,3%, lo que nos sitúa en el primer puesto de la UE. Si a ello se añaden los estabilizadores automáticos, nuestro esfuerzo supera los 50.000 millones de euros. Hemos reiterado en los últimos días que es momento de evaluar las medidas que se han tomado hasta ahora, y que las que se tomen en el futuro deben ser selectivas y centradas en objetivos concretos. Nuestro gran reto es el empleo.
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Al
timón |
Carlos Ocaña y Pérez de Tudela nació en Madrid en 1959. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Zaragoza y con estudios en EEUU, ha sido profesor universitario en la Carlos III de Madrid, Subdirector General de Estudios del Tribunal de Defensa de la Competencia y Subdirector de Desarrollo Regulatorio de la Comisión del Sistema Eléctrico. En 1998 pasó a ocupar el puesto de Administrador Principal en la Agencia Internacional de la Energía (OCDE). En 2004 fue nombrado Secretario General de Presupuestos y Gastos, antes de ser designado en 2006 para su actual cargo. |
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— Todos los países avanzados han desarrollado paquetes fiscales. ¿Están sirviendo para algo? — Por supuesto. De no haberlas tomado, estoy seguro de que la situación sería peor. Se ha rebajado a los ciudadanos la factura fiscal, se ha inyectado liquidez a familias y empresas y se ha estimulado la actividad económica. Las medidas implantadas necesitan un periodo de tiempo para empezar a tener efecto, y es ahora cuando empezamos a tener los primeros resultados positivos y cuando debemos evaluar y analizar si son necesarias nuevas medidas o modificar las actuales. La propia Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional han destacado la importancia de las decisiones tomadas por los diferentes países avanzados para mitigar el impacto de la crisis. — ¿Cuáles son las medidas tributarias más destacadas que se han acometido hasta ahora en España para paliar la crisis? — Podríamos hablar de la bajada de tipos en el IRPF y en el Impuesto de Sociedades, de la supresión del Impuesto sobre el Patrimonio, de la deducción de los 400 euros, de la devolución mensual del IVA o de la ampliación del plazo para materializar la cuenta ahorro-vivienda. El Gobierno ha tomado casi 100 medidas en estos meses. Una buena parte son medidas tributarias. Otras, medidas para robustecer el sistema financiero y favorecer la adecuada financiación de la actividad económica. — ¿Es aún pronto para percibir los efectos de esas iniciativas? — Algunas medidas ya han tenido y están teniendo impacto y han ayudado a que familias y empresas puedan afrontar algo mejor la crisis. Sin embargo, la crisis del sistema financiero está afectando a la coyuntura económica internacional y, en España, sin duda, el principal problema es el mercado de trabajo. — Pero, por ejemplo, no han servido para revitalizar el mercado inmobiliario. ¿Por qué? — Hemos reiterado en los últimos meses que el mercado inmobiliario en España tenía unas dimensiones inadecuadas. Es uno de los puntos débiles de nuestra economía. La excesiva dependencia en este sector ha sido un lastre y en los últimos años el esfuerzo se ha dirigido al cambio de modelo económico y al impulso de una diversificación y de mayor inversión hacia nuevos sectores productivos. — Los famosos 400 euros, ¿han resultado contraproducentes para las arcas públicas? — La deducción de 400 euros en el IRPF se instauró en un momento en que las familias tenían dificultades para pagar sus hipotecas con tipos de interés altos, además de una inflación también alta y un petróleo por las nubes. Nadie puede pensar que en ese contexto la medida fuera contraproducente. — ¿Cuáles son las últimas medidas llevadas a la práctica? — Recientemente hemos puesto en marcha la ampliación de la garantía de aval de aplazamientos de pagos tributarios. Esto quiere decir que, hasta ahora, cualquier empresa, pyme o autónomo, o contribuyente no necesitaba aval en los aplazamientos de pagos a la Agencia Tributaria de hasta 6.000 euros. Este importe lo ampliamos hasta los 18.000 euros, lo que beneficiará al 90% de los solicitantes que tenemos hasta ahora y que nos solicitan aplazamientos por debajo de este importe. — Diversos agentes han pedido un incremento del IVA, aunque el Ministerio de Economía siempre lo ha rechazado. ¿Por qué no se contempla esta medida? — En la crisis de los 90, ya se intentó esa subida del IVA y no funcionó. No parece lo más adecuado en estos momentos de dificultades económicas incrementar el IVA y, por lo tanto, los precios a los consumidores. — ¿Se contempla una nueva reducción del Impuesto de Sociedades? — No en estos momentos. En los últimos dos años hemos bajado en dos ocasiones el Impuesto de Sociedades, del 35% al 32,5%, y del 32,5% al 30%. No parece razonable volverlo a hacer de forma inmediata, aunque no estamos en contra de una bajada de impuestos, pero antes debemos consolidar los cambios que se han introducido y ver cómo evolucionan. Cosa distinta es ajustar selectivamente el impuesto a algunos casos. — Anteriores reformas fiscales, ¿han debilitado la capacidad recaudatoria del Estado? — No lo creo. El problema actual es la caída de los ingresos por la coyuntura económica y a ello hemos sumado medidas discrecionales de reducción de impuestos que hemos llevado a cabo para intentar contrarrestar el efecto de la crisis en familias y empresas. — En algunas localidades impuestos como el IBI, la tasa de vados o el impuesto de vehículos han subido notablemente. ¿Se pueden controlar estos incrementos desde la Administración Central? — Las entidades locales tienen autonomía en la fijación de los impuestos locales, pero, por ejemplo, en el caso del IBI, los márgenes mínimos y máximos están establecidos por Ley. — ¿Cómo se va a compensar la reducción de ingresos respecto a los PGE para 2009 aprobados y que no se van a poder cumplir? — Nuestra previsión de déficit para el año 2009 es, en estos momentos, del 5,8%, lo que quiere decir que ya se han tenido en cuenta la reducción de ingresos y el impulso fiscal. Es cierto que la evolución ha sido algo peor de la prevista. Esto quiere decir que en los próximos años habrá que hacer un gran esfuerzo de consolidación fiscal. Además, nos estamos apretando el cinturón. Por ejemplo, en el mes de febrero pasado aprobamos un ajuste presupuestario de 1.500 millones de euros. Estamos ya trabajando en los PGE 2010 y también en la elaboración de nuevas previsiones de déficit con los datos de que disponemos actualmente. — El aumento del déficit, ¿es el principal obstáculo para acometer nuevas medidas fiscales? — España es uno de los países con menor nivel de deuda pública comparado con los principales estados de la UE. Además, de 2005 a 2008 obtuvimos un superávit histórico que nos ha permitido acometer más cómodamente todas las medidas comentadas. Sin embargo, es importante mantener la sostenibilidad de las cuentas públicas. Por tanto, las medidas son coyunturales y no debemos convertirlas en estructurales. Eso nos permite trabajar en un escenario a medio plazo de recuperación del equilibrio en las cuentas públicas. — ¿Qué se está haciendo para reducir el fraude fiscal y la ‘escapada’ de dinero a paraísos fiscales? ¿En qué medida se recuperarían las arcas del Estado si desapareciera el fraude? — Desde 2005 trabajamos intensamente en el Plan de Prevención del Fraude Fiscal y los resultados son buenos. En 2008, se recaudaron 8.000 millones, un 8,3% más que el año anterior, por actuaciones de control y por regularizaciones voluntarias ligadas al fraude fiscal. El esfuerzo debe continuar y este año 2009 hemos actualizado los objetivos del Plan para conseguir mayor eficacia. Iván Rubio |
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