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| Nº 1319 - 27/4/09 | |
| Entrevista en la última página del semanario con directivos de empresas, sectores económicos o Administración Pública. | |
Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CC OO “Tal vez, el modelo vigente de diálogo social no sea útil para este momento” “Era previsible que los cuatro millones de parados se alcanzaran antes del verano”, señala el secretario general de Comisiones Obreras, ante el dato de la EPA. Ignacio Fernández Toxo explica que el encuentro que ha mantenido recientemente con la nueva vicepresidenta Económica, Elena Salgado, ha servido para establecer la urgencia de revitalizar el diálogo social. En su opinión, Salgado “puede hacerlo bien si sigue las orientaciones políticas del Gobierno”. Su prioridad en estos momentos es “garantizar la protección a los que están en peligro de exclusión social con actuaciones fiscales puntuales que incremente los recursos, e impulsar un Pacto de Estado entre agentes sociales, Gobierno y CC AA para tomar medidas a corto plazo”. |
-Hemos superado antes de lo previsto los cuatro millones de parados.¿Cómo hacemos frente a esta situación? - Era de esperar que esa cifra de parados se alcanzar antes del verano. En esta situación hay que promover con urgencia un pacto de legislatura por el empleo para garantizar, fundamentalmente la protección y la reiserción de los parados. Con este dato difundido por la EPA se pone de manifiesto el desfase del modelo productivo español. Es preocupante la dura y dificil situación del mercado laboral que afecta a todos los sectores y a todos los grupos de población.
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Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CC OO, nació en Ferrol en 1952. Inició su vida laboral como metalúrgico en la empresa Bazán. En 1987, es elegido secretario general de la Federación del Metal de CCOO hasta 1995. Siete años después es nombrado miembro del consejo de administración de la siderúrgica Aceralia y la luxemburguesa Arcelor. Participa activamente en la comisión de seguimiento de Diálogo Social y es elegido secretario general, en el 9º Congreso de diciembre de 2008. |
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-¿Qué le parecen los cambios en el Gobierno? -Era necesario hacer algo. Había una parálisis importante en la acción del Gobierno que se sumaba a la escasa eficacia de las medidas adoptadas. Considero, por tanto, que si el cambio de las personas deriva en un cambio de actitudes y en la forma de afrontar la crisis, bienvenido sea. -Primer encuentro con Elena Salgado, ¿han puesto sobre la mesa temas concretos? -El encuentro ha sido interesante, intenso y útil, hemos hecho un repaso de la situación económica y hemos coincidido en las urgencias de trabajo para revitalizar el diálogo social y en que tenemos que actuar para que la franja de población que se está quedando en la exclusión social tras perder su trabajo, tenga protección. Buscar elementos de encuentro entre los agentes sociales y las comunidades autónomas para afrontar los grandes desafíos del país, es una necesidad al mismo tiempo que un escenario para movilizar, un corto espacio de tiempo, todos los recursos disponibles para alcanzar un pacto de estado en esta materia. -Su nombramiento sorprende a muchos y en concreto a los sindicatos puesto que las relaciones en seno de Administraciones Públicas eran especialmente malas. ¿No es así? -Nuestras organizaciones, en el ámbito de las Administraciones Públicas, han tenido algunos desencuentros con ella de cierta importancia que han provocado un alto grado de confrontación. Yo creo que Elena Salgado es una persona que, si tiene orientaciones políticas del Gobierno que avancen en la puesta en marcha de las medidas necesarias para afrontar una situación delicada, puede hacerlo bien. Supongo que no tomará por su cuenta las decisiones. En este sentido, no se trata de poner en cuestión o no la cualificación que se le supone a la persona que llega a un Ministerio como es el de Economía. No obstante, me asalta una duda que el Gobierno debería despejar rápidamente: si estamos ante una operación cosmética teniendo en cuenta que hay elecciones europeas en unos meses o estamos ante una operación que quiere tomar el toro por los cuernos y enfrentar la realidad. Yo apuesto por que sea la segunda y, si es así, vamos a trabajar para lograr consensos. -¿Entre esos consensos se encuentra el Pacto de Estado que CC OO propone? -Efectivamente esos consensos deberían sustanciarse en forma de Pacto de Estado por la Economía y el Empleo, una especie de gran Pacto social y económico con vocación de durar al menos un tiempo, la gran mayoría de la legislatura, acordando medidas para el corto, el medio y el largo plazo. Unas destinadas a atender la coyuntura en términos de revitalización de los sistemas de protección social y de los elementos necesarios para impulsar la dinamización de la actividad económica o y otras, de más envergadura, para la transformación del modelo español. Aquí nos encontramos con tres piezas básicas: el impulso de la transformación tecnológica de España, la atención preferente al sistema educativo y un acuerdo por la cohesión social. Sobre estas bases se debe articular un gran Pacto entre empresarios, sindicatos y Gobierno con la incorporación de las Comunidades Autónomas. -¿Estamos ante una situación sin precedentes?. El ministro Corbacho daba la cifra de 300.000 personas en grado de penuria. -Desde hace tiempo venimos alertando de este riesgo. Algunos de los factores que han determinado la evolución del crecimiento económico español hoy lo son de alto riesgo. Los inmigrantes que han llegado masivamente y que han consolidado su situación en nuestro país, están más expuestos que la población autóctona. Hay casos en los que no disponen de colchón familiar que compense las ineficiencias en los sistemas de protección. Las mujeres también son especialmente vulnerables, sobre todo las que se han incorporado en el último quinquenio al mundo de trabajo y lo han hecho en situaciones especialmente precarias. Desconozco la cifra de los que están en peligro de caer en la exclusión social. Los datos del desempleo nos dicen que hay un millón largo de personas que no cobran prestaciones. Hace tiempo que nosotros y Ugt venimos diciendo que hace falta perfeccionar nuestro sistema de protección buscando los recursos en algún sitio. -¿Se debe endeudar el Estado más de lo que tiene previsto hacerlo? -No se pueden hacer locuras y endeudarse sin límite ya que las deudas de hoy deben pagarse mañana. Nosotros, incluso dentro de los parámetros del Plan de Estabilidad de la UE, tenemos márgenes para hacerlo. Hay también otros ámbitos de interés como actuaciones puntuales sobre el sistema fiscal para incrementar la capacidad de recaudación de la Administración para atender necesidades distintas a las que teníamos hace apenas dos años. -¿Alargar la protección por desempleo o incentivar la creación de puestos de trabajo? -Hay que combinar una cosa y la otra. A las personas no se les puede dejar tiradas en la calle. Un estado moderno tiene la obligación de proteger a las personas que sin quererlo están en una situación de debilidad. -La ministra Salgado pide flexibilizar las posturas a los agentes sociales. ¿Hasta dónde? -Nosotros no tenemos vocación de programas máximos reivindicativos a las mesas de negociación porque conocemos lo delicado de la situación. Advertimos, no obstante, de los riesgos de determinadas posturas. Yo personalmente, aunque puedo estar equivocado, estoy absolutamente convencido de que reducir cotizaciones sociales, salarios, abaratar el coste del despido, sólo va a provocar más caída del ciclo económico, más destrucción de tejido productivo y de empleo. No hay nadie que esté en condiciones de demostrar que aplicando estas medidas se van a crear puestos de trabajo. Cuando el problema es contener y establecer diques a la salida masiva de trabajadores en las empresas y buscar la manera de evitar esa sangría de pérdida de empleo, aplicar políticas en dirección contraria, es decir, más facilidad, más flexibilidad, provocará justamente el efecto contrario. -El diálogo social ¿ está siendo igual de efectivo que en otra ocasiones? -Tal vez el modelo de diálogo social que ha descansado especialmente en la reforma del Estatuto de los Trabajadores, no es útil para este momento. Es precisamente esa lógica que algunos proponen la que lleva otra vez a actuar sobre los mismos vectores sobre los que se ha actuado en otras ocasiones. Yo creo que hay que dar un salto de calidad importante y poner las luces largas para no mirar sólo al suelo de la crisis actual e intentar proyectar medidas que permitan que, en la recuperación, se tome la senda de transformación de su modelo. -¿Muestran los sindicatos una pasividad 'sospechosa' ante la situación? -Probablemente los mismos que nos halagaban excesivamente cuando esto iba bien ahora, por diferentes intereses, dicen que estamos adocenados o que servimos a los intereses del Gobierno. Si alguien me garantiza que con una huelga general vamos a generar 500.000 empleos, no tardo un cuarto de hora en convocarla. Creo que la mejor contribución que podemos hacer es trabajar para conseguir un gran pacto. No obstante, si se decide tirar por el camino de en medio y ponernos en otra tesitura el escenario sea de confrontación. -¿Va a ser este un primero de mayo especial? -Para la inmensa mayoría española debería tener un simbolismo diferente sobre todo de apoyo y solidaridad hacia los más perjudicados y de exigencia de mayor acción al Gobierno, también a las empresas, para evitar la destrucción de empleo. Ana Sánchez Arjona |
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