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| Nº 1315 - 30/3/09 | |
| Entrevista en la última página del semanario con directivos de empresas, sectores económicos o Administración Pública. | |
Melania Sebastián, consejera delegada de Gesif “La deuda hipotecaria no existía y ahora es el principal problema” Gesif es una de las principales agencias españolas de recobro de deudas, tanto por vía amistosa como por vía judicial, y de las pocas que quedan de capital nacional. Se fundó en 1991 y tiene doce oficinas en España y Portugal con más de 300 empleados. El año pasado gestionó más de 1,3 millones de expedientes y recuperó 280 millones de euros para bancos y empresas. Melania Sebastián está al frente de la compañía desde hace un lustro y desde la bola de cristal de su Servicio de Estudios analiza la marcha de la morosidad del país. De momento, el problema más acuciante es el estallido de la morosidad hipotecaria, que obliga a un sobresfuerzo a bancos y agencias de recobro. Y el otro gran problema es cómo cobrar a los emigrantes. |
Melania Sebastián está al frente de Gesif desde hace cinco años. Además, cuenta con un prestigioso Servicio de Estudios que recoge información privilegiada. ¿Qué datos manejan y cómo ven la situación actual? — El servicio de análisis de Gesif estudia toda la información disponible que pueda servir para un mejor entendimiento del sector, así como para mejorar los distintos procesos de recuperación. Elaboramos un boletín informativo para nuestros clientes en el que se analizan los datos históricos de deuda y morosidad y se realizan previsiones para los próximos meses, además de publicar noticias de interés, legales, etc. Por otro lado, se estudia la evolución de las diferentes carteras, la efectividad de diferentes estrategias de recobro, la |
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Melania Sebastián nació en Londres. Es ingeniero de Telecomunicación por la UPM y MBA por CESMA. Trabajó varios años en Caja Madrid, desempeñando diferentes funciones en la organización. En los últimos años era responsable del Departamento de Gesión de Información, dentro de la unidad de Banca Comercial. En abril de 2004 dejó Caja Madrid para asumir la dirección general de Gesif, donde actualmente ocupa el cargo de consejera delegada. También fue profesora del MBA de CESMA. Además, es miembro de la Junta Directiva de la Asociación Nacional de Entidades de Gestión de Cobros (ANGECO). |
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probabilidad de recobro de un tipo de deuda en un momento dado, etcétera. — En su opinión, ¿qué ritmo de crecimiento están teniendo los impagados empresariales y cómo están afectando a la empresa española? ¿Ven la luz al final del túnel? — Es difícil saber con exactitud la evolución de impagos empresariales, entre otras cosas porque las pymes no suelen externalizar el servicio de recobro, salvo en la gestión judicial. Sin embargo, podemos ver por ejemplo que el número de empresas en concurso el año pasado creció por encima de un 200% frente a 2007, lo cual nos da una idea de la situación. — La mora bancaria se está disparando, ¿cómo aumenta la demanda de servicios de cobro en los últimos 12 a 18 meses? — Hay dos efectos diferentes. Efectivamente, la morosidad se está disparando, y esto empuja a que entidades que hasta ahora prácticamente no externalizaban los servicios, o sólo lo hacían con una compañía, ahora se planteen contratar a varias. Por otro lado, estamos observando que en muchas entidades en las que su actividad comercial se ha visto disminuida drásticamente, se intenta recolocar internamente a la fuerza comercial en actividades de recobro, por lo que a pesar de que la necesidad de servicios de recobro haya crecido significativamente, la externalización de los mismos no crece, como cabría esperar. — ¿En qué segmentos se nota más: consumo, tarjeta, hipoteca, descubiertos...? — Se nota en todos los segmentos. Quizás el más significativo sea el de la hipoteca, ya que era un tipo de producto con una morosidad muy pequeña, especialmente por el ritmo de crecimiento del precio de la vivienda. Al deudor le salía rentable vender la casa y cancelar la hipoteca antes de esperar a que se ejecutara. Esto ha cambiado radicalmente, y los impagos de hipotecas crecen cada día a un ritmo mayor. Además, como hablamos de deudas de importes altos, el peso de las hipotecas en la morosidad total es muy significativo. — ¿Está preparado el sector para absorber este sobredimensionamiento de la demanda? ¿Cómo lo afronta Gesif? — Bueno, yo puedo contar la preparación que tiene Gesif, que no tiene por qué coincidir con el resto del sector. Gesif lleva casi dos años con un plan de crecimiento bastante ambicioso. Para ello fue necesario diseñar y ensayar formas de crecimiento rápido sin perder en la calidad del servicio. Es uno de los proyectos de los que nos sentimos más orgullosos. El año pasado abrimos dos nuevos ‘call centers’, y en los dos casos fuimos capaces de tener el nuevo centro funcionando perfectamente un mes después de haber tomado la decisión. Ahora mismo somos capaces de absorber sin problemas crecimientos importantes. — La deuda hipotecaria es especial, ¿por qué y cómo le han dado respuesta en Gesif? — La deuda hipotecaria prácticamente no existía. El servicio que dábamos se limitaba a un recordatorio de deuda en los primeros días, o una gestión judicial bastante sencilla. Sin embargo ahora la cosa ha cambiado mucho. El valor de las viviendas en muchos casos no cubre ni siquiera la deuda, por lo que ya rara es la subasta que no queda desierta. Ahora hay que contar desde el primer día de gestión con la probabilidad de acabar quedándose con un activo, que tiene un valor de mercado concreto y habrá que sacarlos al mercado. Gesif ha montado una nueva sociedad, Hipoges, especializada en la gestión de este tipo de deudas, contando con la colaboración de personas que durante años han gestionado este tipo de servicios en otros países. Hacemos una gestión de deudas hipotecarias novedosa en España. Desde el primer día de gestión se elabora un plan de recuperación para cada deuda, que tiene en cuenta desde la situación económica y laboral del deudor, hasta el valor real de la vivienda; el objetivo es recuperar el máximo posible y en un plazo de tiempo corto. — ¿Cuánto cuesta recuperar? ¿Y qué porcentaje se quedan por sus servicios? — Las tarifas son un porcentaje de las cantidades recuperadas, lo que llamamos ‘comisión por éxito’. Pero como podrán comprender, la tarifa no es la misma si esperamos recuperar un 2% de las deudas, que si esperamos recuperar un 99%, así que el margen de variación también es amplio. — ¿Cuánto tarda un juez en solucionar una demanda? ¿Compensa ir al juzgado? — Depende... La vía judicial es una herramienta más con la que podemos contar para recuperar una deuda. Siempre que existan, las soluciones amistosas son preferibles, ya que son más rápidas y más baratas, pero a veces no hay más remedio que recurrir a la vía judicial, sin descartar la posibilidad de un acuerdo amistoso durante el transcurso de la demanda. La duración depende del tipo de demanda, de la facilidad para localizar el deudor y sus bienes, o incluso hasta del juzgado. — El procedimiento monitorio se vio como la panecea en el recobro. ¿Funciona? — El procedimiento monitorio no siempre es la mejor solución. Es una herramienta más, pero lo perfecto es estudiar cada caso y decidir cuál es la mejor opción. — La ley de medidas contra la morosidad dicen que no se cumple, ¿cuál es su experiencia?, ¿sirve de algo? — Se cumple en pocos casos. En nuestra experiencia con deudas comerciales, al menos es una herramienta más para cobrar. El acreedor tiene derecho a reclamarle al deudor no sólo unos intereses bastante altos por la demora en el pago, sino hasta los gastos de recobro, como por ejemplo nuestros honorarios. Sin embargo, en muchos casos, el acreedor se conforma con que le paguen la deuda y no reclama todas las cantidades a las que tiene derecho salvo en casos extremos en los que ya dé por perdida su relación comercial. Con la Administración pública ocurre igual. La principal diferencia es que los proveedores de la administración dependen más aún de esa relación comercial, por lo que es más complicado que se decidan a reclamar los intereses. — ¿Es verdad que esta crisis va a duplicar o triplicar el tamaño del sector? — Es difícil de medir, dado que muchas entidades financieras están destinando al recobro recursos internos que antes se dedicaban a otras labores comerciales. Sin embargo, es imposible que esta solución dé los mismos resultados de una gestión profesional. — ¿Qué opina del crecimiento de ventas de carteras hipotecarias bancarias? — De momento no se están cerrando muchas operaciones, y con excepciones no creo que en los próximos meses esto cambie. Lo que sí es cierto es que muchas entidades al menos se lo empiezan a plantear. El principal problema ahora mismo es que sigue habiendo un gran desajuste entre el precio que espera obtener el vendedor y el que está dispuesto a pagar el comprador, aunque también es cierto que este desajuste es cada vez menor. — ¿Quién compra el riesgo? ¿Es verdad que los morosos españoles son monopolio de ‘hedge funds’ extranjeros? — El mercado español es muy atractivo ahora mismo para inversores extranjeros, por tamaño y oportunidades. Este tipo de operaciones ha sido habitual en otros países mientras que aquí es algo relativamente nuevo. — ¿Los emigrantes han dejado de ser motor de crecimiento económico para convertirse en un problema nacional? — Las deudas de los emigrantes son cada vez más difíciles de cobrar por varias razones. El desempleo les afecta especialmente y en muchos casos empiezan a decidir volver a su país, por lo que ni siquiera es posible localizarles para reclamar la deuda. — ¿Existe el moroso profesional? — Fraudes ha habido siempre, aunque siempre puede haber quien aproveche la ocasión para escudarse en la crisis para no pagar. Nosotros somos profesionales del cobro y sabemos cómo actuar. En los últimos años de bonanza, en los que la morosidad llegaba cada mes a un nuevo mínimo histórico, había menos preocupación y se relajaban en parte las normas en la formalización. El fraude se previene en la formalización de las deudas, ahí nosotros poco podemos hacer, porque cuando nos llegan los expedientes el fraude ya se ha cometido. Lo mismo ocurre con las garantías asociadas a un préstamo. Salvador Molina |
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