Nº 1306 - 26/1/09
Entrevista en la última página del semanario con directivos de empresas, sectores económicos o Administración Pública.

Emilio Zurutuza, presidente de la Fundación Adecco

“Son tiempos de RSC, porque se necesita más que nunca”

Si las piedras hablaran, quizá no podrían decir tanto como Emilio Zurutuza de las últimas décadas de la banca española, el sector energético y el inmobiliario, entre otros. Pero hace diez años se metió en esto de la Responsabilidad Social Corporativa de la mano de Adecco para crear la Fundación Adecco para la Integración Laboral. El proyecto era fresco y la involucración de otras muchas organizaciones ha sido su principal tarea, haciendo que grandes empresas, bancos, clubes deportivos y hasta la Administración se implique en programas de inserción laboral de los más necesitados, como son colectivos excluidos por razón de sexo (mujeres), raza (emigrantes), minusvalías (psíquicas y físicas), edad (más de 45 años) y maltrato. Un broche de oro a su vida.

¿Cuándo llegó y por qué a la Fundación Adecco? Además, esto es una iniciativa española, no se hace por imperativo de la multinacional Adecco.

– Hace diez años que creamos la Fundación Adecco en España. Era para mí un reto nuevo interesante que me lo tomé muy en serio desde el principio. No se puede decir que llegara directamente desde la banca o la empresa, sino que después de toda esa experiencia como gestor y haber tenido contacto con temas de Buen Gobierno consideré una oportunidad profesional y personal involucrarme en este proyecto. Paralelamente se creó el club de consejeros, que iba enfocado a temas de buen gobierno de las empresas. Así, llegué desde el primer momento a un proyecto de RSC donde se trabajaba en equipo y cuyo resultado está siendo muy positivo. Y conté desde

Al timón

Emilio Zurutuza Reigosa es presidente de la Fundación Adecco para la Integración Laboral; además de consejero de Gecina en París, presidente de Global Finanzas SIMCAV y del Club de Consejeros, vicepresidente del Club ITM y del Consejo del Foro del Pequeño Accionista, entre otras cosas. Este doctor en Ciencias Económicas y Empresariales lo ha sido casi todo en el mundo empresarial y académico. Un bancario de la escuela del Vizcaya donde fue responsable de Planificación de Estrategia, Estudios Económicos y Tesorería. Y que dio el salto al sector eléctrico como vicepresidente y consejero delegado de Sevillana de Electricidad.

el principio con el apoyo total de la red Adecco, líder de RRHH en España y en el mundo.

– ¿Cómo definiría su papel?

– Siempre me he considerado un animador de equipos y de proyectos. Me he ido adaptando en mi vida a cosas muy distintas. He pasado de la macroeconomía y de la política monetaria a la gestión en banca, en empresa y en equipos. Y no me ha ido mal, porque así me he atrevido a hacer cosas muy distintas en mi vida. En este caso tengo la fortuna de estar respaldado por un patronato independiente cuya estructura y componentes ha favorecido el control y seguimiento de la actividad y de un equipo de más de 60 profesionales dirigido por Francisco Mesonero, el director general.

 – En estos tiempos que corren, ¿la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) ha dejado de estar de moda?

– Yo quiero decir justo lo contrario. Son tiempos de RSC, porque se necesita más que nunca y porque las empresas están concienciadas del papel que juegan en la sociedad. La RSC es la contrapartida visible a las políticas de desempleo que estamos sufriendo.

 – Pero parece que aunque aumente la demanda de ayudas, disminuirá más la oferta de las ONG y fundaciones por el previsible recorte en el presupuesto derivado del beneficio de las empresas.

– Crecen las necesidades de la sociedad y también crece la responsabilidad de la empresa, aunque sea sólo por propia imagen. El beneficio de la empresa no depende sólo de la cuenta de resultados, sino también del valor de lo intangible. Los resultados hay que medirlos en lo económico, y también en lo intangible.

– ¿Quizá es el momento de ser más selectivo y potenciar la Acción Social, en menoscabo de lo Cultural o Deportivo?

– Eso es, vamos a huir de programas directos de imagen y festivos para poder restringir gastos; pero no en los otros, porque con menos medios hay que hacer más.

– ¿Hemos entrado en una nueva etapa de la RSC y del Marketing?

– Sí, ahora hablamos más del Marketing Responsable, no de aquel ‘marketing con causa’. Vivimos ahora en una RSC transversal en el que todos los departamentos desde los RRHH a Compras, y todos los grupos de interés tienen que estar implicados.

 – Esta visión amplia y capilar, ¿significa que el empleado es principio y fin de la RSC?

– Sí, por ejemplo, conceptuamos ahora a las familias como parte de los programas dirigidos a las personas con discapacidad o a otros colectivos, no sólo a las personas físicas que tienen el problema de estar sin empleo. La RSC no es de las empresas, sino de las personas que las dirigen, de las personas que las sostienen; la retención del talento y su atracción están cada vez más relacionadas.

 – ¿El trabajo es un activo tan vital para un colectivo desfavorecido como las mujeres maltratadas?

– El empleo es la mejor prevención, están más seguras de sí mismas, se independizan, se sienten autónomas y protegidas. El trabajo no soluciona el problema, pero proporciona recursos a las mujeres que se encuentran en una situación de maltrato, en la mayoría de casos supone el punto de inflexión para atreverse a enfrentarse a la indefensión que experimentan. Somos conscientes de ello y por eso nuestro compromiso es su apoyo. Los programas con mujeres víctimas es una experiencia absolutamente sorprendente en cada caso. Hemos ido aprendiendo mucho.

 – ¿Entre hacer las cosas solos o con ayuda de la Fundación, cuál es la diferencia?

– Cada uno es libre de hacer las cosas como mejor estime, pero nosotros en la Fundación Adecco contamos con una experiencia profunda y sólida en aquello que sabemos hacer.Estamos seguros de lo que estamos haciendo. Nuestra 'Ética de la Ilusión' está centrada en objetivos de hechos, medibles y controlados. Hemos profesionalizado muchas iniciativas de entidades privadas y públicas que tenían que ver con la reinserción laboral de colectivos desfavorecidos. Aportamos ilusión y experiencia.

 – ¿Sois como una empresa metida a ser ONG?

– Es un mundo cada vez más importante y más complejo. Hemos descubierto que se pueden hacer muchas cosas y que además debemos hacerlas profesionalmente. Nos movemos como una empresa, es decir, que en el caso de la Fundación Adecco no sólo estamos volcados hacia los valores, trabajamos como una empresa: por objetivos y para ser eficaces. Trabajamos planificando con sistemas novedosos y con la obsesión en la transparencia. Para que nuestros colaboradores sepan en todo momento qué estamos haciendo con su dinero, qué acciones estamos desarrollando y qué objetivos se están logrando.

 – ¿Con la empresa, pero también con Ayuntamientos y Comunidades Autónomas?

– Sí, con la Administración Pública estamos colaborando en programas de formación y reinserción en el mundo laboral de colectivos excluidos. Trabajamos por objetivos, estamos desarrollando sistemas que fomenten iniciativas que vayan más allá de lo que obliga la ley y que sean totalmente transparentes.

 – ¿Vuestra táctica de basa en alianzas y acuerdos con empresas?

– La táctica es sumar con aquellos proyectos y entidades que tienen sentido. Con cualquier institución, pública o privada y con aquellas entidades sin ánimo de lucro que fortalezcan un objetivo compartido: el bienestar de la sociedad de forma sostenible a través del fomento de empleo ordinario para todas las personas. Por ejemplo, realizamos acuerdos con empresas para desarrollar con ellos programas de empleo para personas con discapacidad, mayores de 45 años o mujeres. Estamos en contacto directo con las necesidades de la sociedad, desde el año 1999. 

– ¿También a nivel internacional?

–  Con el objetivo de dar cada vez mayor sentido a nuestros valores corporativos, estamos desarrollando diversos proyectos que fomenten la diversidad en la empresa española. Junto a la OIT hemos participado en el programa PREJAL, que con financiación pública y privada tiene como objetivo promocionar el empleo juvenil en América Latina. A través de este programa se están formando a jóvenes y se les están proporcionando recursos para incrementar su empleabilidad. Asimismo, en la Fundación iniciamos en 2007 un proyecto de voluntariado para Adecco, que ha permitido formar a microempresarios de Ecuador. 

 – La incorporación de trabajadores discapacitados en la gran empresa es una obligación legal. ¿Es aquí donde firmáis más programas con las empresas?

– Desde el año 1999 trabajamos con 246 empresas que han confiado en la Fundación Adecco para poner en marcha diferentes proyectos cuyo fin era la integración laboral de personas con discapacidad. Esta colaboración nos ha permitido integrar a 6.683 personas con discapacidad en empleos ordinarios. No sólo somos intermediarios, sino que somos un gran apoyo desde la acogida del candidato en nuestras oficinas hasta el seguimiento una vez incorporado al puesto de trabajo. No nos conformamos con cumplir la ley, vamos más allá.

 – ¿Y los parados de más de 45 años?

– Fijamos este límite de edad por establecer una frontera a partir de la cuál es más difícil reciclarse laboralmente o buscar empleo. Y el resultado está siendo muy bueno con formación en nuevas habilidades y conocimientos para recolocar a muchos trabajadores.

 – ¿Y los deportistas de élite?

– Adecco siempre ha tenido una gran vinculación con el deporte, así que hace años comenzamos un programa con el Consejo Superior de Deportes de cara a dar una salida laboral a los deportistas profesionales después de su carrera deportiva. Desde hace un tiempo hemos empezado también a colaborar con Ayuntamientos de toda España.    

Salvador Molina

 

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