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| Nº 1279 - 16/6/08 | |
| Entrevista en la última página del semanario con directivos de empresas, sectores económicos o Administración Pública. | |
Sebastián Reyna, secretario general de UPTA “El Gobierno debería poner en marcha un plan para el autónomo de la construcción” Más de dos millones de trabajadores autónomos conforman el colectivo más sensible a la crisis y al paro. Sebastián Reyna, secretario general de UPTA (Unión de Profesionales Trabajadores Autónomos), representa al mayor colectivo de autónomos de España y está preocupado por el impacto en dos sectores donde los trabajadores autónomos son mayoritarios: la construcción y el comercio minorista. Se necesitan planes de apoyo específico por parte del Gobierno, que en su opinión sí lo está enfocando bien en áreas como el desarrollo rural y el apoyo tecnológico al emprendedor. Pero siempre falta más. Y aún está todo por desarrollar en el Estatuto del Autónomo, aprobado en octubre pasado y paralizado por las elecciones. ¡Es hora de asumir decisiones! |
– Pensando en el autónomo, ¿cuál es su receta para dinamizar las condiciones económicas actuales? – El autónomo es un buen instrumento para evitar la destrucción de empleo, que es lo que puede transformar un proceso de desaceleración en uno de crisis. Los empleos se crean y se mantienen en las pequeñas empresas. Las medidas que se adopten deben estar dirigidas a todo el entorno empresarial y no sólo para las grandes corporaciones. Es imprescindible hacer del autónomo y del microempresario unidades más competitivas que ayuden a desarrollar un nuevo modelo de crecimiento menos especulativo y más real, de acuerdo con las necesidades de nuestra economía. – ¿Qué importancia tiene el 'autónomo' en la economía española? |
Al
timón |
Sebastián Reyna Fernández es el secretario general de UPTA, la Unión de Profesionales Trabajadores Autónomos, tanto a nivel nacional, como de Madrid. Fue director general de Cooperativas y Sociedades Laborales en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social entre 1983 y 1989. Fue miembro de la Comisión Ejecutiva Confederal de UGT. Es miembro de la Cátedra Extraordinaria de Empresa Individual y Trabajo Autónomo de la Universidad Complutense, y vicepresidente del Centro Internacional para la Investigación de la Economía Social, Pública y Cooperativa (Ciriec). |
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– Las personas físicas que ejercen una actividad económica por cuenta propia, que no tienen constituida sociedad y que no tienen habitualmente trabajadores a su cargo; es decir, los autónomos en el sentido más estricto, representan más del 60% de las empresas españolas. Son más de dos millones y producen aproximadamente el 18% del PIB español. – ¿Son trabajadores o empresarios? – En términos fiscales son empresarios, aunque se sienten más identificados como trabajadores. En última instancia, no son ninguna de las dos categorías y las dos al tiempo. Por suerte desde que cuentan con una Ley reguladora, ya se puede decir que son simplemente 'autónomos', sin necesidad de más explicación. – Se acaba de iniciar el diálogo social entre patronal, sindicatos y administración. ¿Dónde quedan ustedes? – Son ámbitos distintos. Nuestras organizaciones representan intereses específicos de un colectivo muy determinado. Hasta ahora hemos contado con una mesa propia de interlocución con el Ministerio de Trabajo, cuyos resultados han sido muy positivos y esperamos que continúe ese modelo, completado con el futuro Consejo del Trabajo Autónomo previsto en el Estatuto. Sin embargo echamos de menos la participación y el diálogo con otros Ministerios, como Industria o Economía, donde se articulan medidas que afectan a nuestros intereses. – La legislatura pasada se cerró a bombo y platillo con la aprobación del Estatuto del Autónomo. ¿Han cambiado las cosas? – La entrada en vigor fué en octubre de 2007. El periodo electoral y de formación del nuevo gobierno ha creado un paréntesis demasiado largo. Están pendientes la puesta en marcha de, al menos, cinco normas con carácter reglamentario para que el Estatuto sea una realidad práctica. Esperamos que en breve plazo comiencen los trabajos en esa dirección. – ¿Cuáles son las asignaturas pendientes para este nuevo Gobierno? – Proponer el nuevo Proyecto de Ley que permita acceder a los autónomos a coberturas en caso de pérdida involuntaria de la actividad. Regular el sistema de jubilación anticipada. Establecer mecanismos definitivos de representatividad de las asociaciones y de participación institucional y, como mínimo, comenzar el debate sobre las reformas del régimen fiscal del trabajo autónomo que son cada vez más necesarias, así cómo ofrecer un nuevo sistema de formación profesional y dotar con presupuestos suficientes todos los programas de fomento del autoempleo. – Para UPTA, ¿cuáles son las prioridades en el desarrollo estatutario? – Más de la mitad de las empresas españolas -los autónomos- declaran por el IRPF sus rendimientos profesionales; sin embargo, todas las medidas de fomento fiscal para las empresas están dirigidas al impuesto de sociedades. De esta forma se está produciendo una fuerte brecha fiscal entre los dos colectivos empresariales. Por otra parte, los autónomos siguen siendo el sector social que sufre una mayor presión fiscal y tiene un menor nivel de protección social. Es necesario equilibrar estas dos situaciones progresivamente y así equilibrar las condiciones de trabajo entre el que se desarrolla por cuenta ajena y el que lo hace por propia. – Los autónomos no van al INEM, ¿por qué? ¿Considera su situación como precaria? – No van a los Servicios Públicos de Empleo porque no tienen acceso a los mismos. No existe el concepto de un autónomo en paro, puesto que no hay prestación ni registro propio. Tampoco pueden acceder a los sistemas de recolocación o de orientación. Todos estos aspectos podrán regularse en la futura Ley de coberturas en caso de cese de actividad si definitivamente puede ver la luz. – El eslabón débil de la cadena. ¿Se siente así el autónomo cuando se habla de flexibilizar y subcontratación? – Este es un proceso en expansión desde hace años en todo nuestro entorno económico. Con la externalización y la subcontratación nace la nueva figura de los trabajadores autónomos económicamente dependientes que ahora, en el nuevo marco legal, tiene un mayor nivel de protección y seguridad jurídica. Sin embargo todavía hay muchas empresas que abusan del denominado falso autónomo que encubre una relación laboral no declarada. El abuso de la cadena de subcontratación está llevando a muchos autónomos, en especial en la construcción, a situaciones precarias, social y económicamente, que debemos frenar y reconducir. – Se habla mucho de fomento del empleo autónomo. ¿Qué medidas son más válidas? – En periodos de crisis los gobiernos consideran que el autoempleo puede ser un buen sistema de acceso a un empleo estable y una oportunidad para el emprendimiento. De hecho es así, pero el fomento del autoempleo debe estar incorporado a programas generales que contemplen ayudas financieras, de asistencia técnica y de formación, de lo contrario tan sólo estaremos creando soluciones coyunturales que pueden dar al traste con la capacidad emprendedora de nuestros jóvenes. – La empresa familiar y su sucesión son temas cercanos al pequeño negocio, el comercio y el autónomo. ¿Qué habría que hacer para facilitar este tránsito natural? – Entre otras medidas, mejorar las condiciones de acceso a la jubilación anticipada de los actuales titulares. Liberalizar definitivamente la contratación de los familiares y bonificar sus cuotas de seguridad social y, sobre todo, dinamizar el ámbito rural más allá de las medidas exclusivamente agrarias, ya que es en ese ámbito en el que encontramos más barreras en la sucesión y continuidad de las empresas. – El autónomo es carne de cañón en la actual coyuntura de la vivienda. ¿Cómo paliar este impacto? – Sin duda los autónomos de la construcción, más de 500.000, están sufriendo y sufrirán aún más las consecuencias de la crisis inmobiliaria, ya que ellos ejercen actividades propias de la construcción residencial. Además son subcontratados en el último nivel, por lo que los procesos de concursos de acreedores se ceban especialmente en ellos. Será difícil hacer un seguimiento, puesto que no acceden al desempleo, pero siguen pagando sus cuotas de seguridad social para no perder sus derechos de jubilación. El Gobierno debería poner en marcha un plan específico para los autónomos del sector que contemple también las medidas necesarias en materia de salud laboral. – Hay un nuevo ministerio volcado en el I+D. ¿Cómo hacer de ello una oportunidad? – Fundamentalmente el acceso a la tecnología es un factor de competitividad y en consecuencia de consolidación empresarial. El nivel de "analfabetismo" informático y tecnológico entre los autónomos es muy alto y no utilizan las herramientas de gestión necesarias. Por otra parte hay muchos nuevos autónomos profesionales que podrían encontrar ámbitos de gestión empresarial en este mercado. – Otro ministerio neonato que es el de la Igualdad. En su colectivo de mujeres trabajadores y empresarias, ¿qué piden? – Hoy las mujeres son un tercio del total de los autónomos, su nivel de incorporación es más lento que en el mercado de trabajo ordinario. Existen muy pocas medidas de fomento del autoempleo femenino y con muy poca dotación presupuestaria. Este nuevo Ministerio, ante todo, deberá controlar la igualdad entre hombres y mujeres en el acceso al emprendimiento, pero también la igualdad entre mujeres autónomas y asalariadas, porque también hay factores de desigualdad profundos. – ¿Qué mecanismos pueden dinamizar el consumo, ya que uno de sus grandes colectivos depende de su bonanza: pequeños comerciantes, repartidores, etc.? – Liberalizar más los mercados de distribución y, sobre todo, evitar la excesiva intermediación. El pequeño comerciante no tiene casi margen en sus productos en venta, sino lo es a costa de sus propias rentas. Será necesario fomentar programas de compras y comercialización en común y evitar oligopolios de distribución como los actualmente existentes. – ¿Cómo interpreta los cambios en el antiguo Ministerio de Agricultura? ¿cómo potenciar la economía rural y el turismo rural? ¿Se está haciendo lo adecuado? – Es necesario abandonar el excesivo concepto agrarista del desarrollo rural. Son muchas las actividades económicas que se pueden trasladar a ese medio, si se cuenta con los recursos y la infraestructura adecuada. El turismo rural ha dado un buen ejemplo de ello, pero también es necesario potenciar la industria auxiliar y fomentar este turismo en el mercado nacional e internacional. Salvador Molina |
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