Nº 1269 - 7/4/08
Entrevista en la última página del semanario con directivos de empresas, sectores económicos o Administración Pública.

José Manuel Galindo, presidente de Asprima, Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid

“Es un buen momento para comprar una vivienda por la mayor oferta a mejor precio”

Jose Manuel Galindo, presidente de Asprima prefiere hablar de ajuste cuando se refiere a la situación del mercado inmobiliario español “víctima de la desconfianza financiera internacional, cuando es indudable que goza de mejor salud que, por ejemplo, el norteamericano”. Señala, sobre los precios, que “en obra nueva caminan hacia alzas cero ya que no se esperan descensos generalizados”, y que la obra civil puede absorber, en parte, la pérdida de empleo en el residencial: “entre dos y tres puestos de trabajo por cada vivienda no construida”. Galindo espera que la desaceleración continúe hasta 2009.

– ¿Cómo está siendo la evolución del sector?.

– Para contestar a la pregunta hay que analizar las dos variables que explican la actividad inmobiliaria. Por una parte, la demanda se ha retraído debido a una crisis de confianza  provocada por la crisis financiera internacional derivada de las hipotecas subprime estadounidenses. Por otra, vivimos un descenso en la producción de viviendas, en parte por esa crisis de confianza de la demanda, que está retrasando su decisión de compra a la espera de que los precios bajen, y en parte por el stock de vivienda existente. Venimos de un ciclo con ritmos de producción insostenibles que se derivan de la innata inelasticidad que en este mercado existe entre oferta y demanda. Además, esa crisis financiera a la que me refería, está provocando que los bancos sean mucho más selectivos

Al timón

José Manuel Galindo es arquitecto especializado en edificación y ha ejercido su actividad profesional como director del Departamento de Inmuebles del Banco Urquijo, Administrador Único de GESTINCO y director general de SEINSA, Sociedad Europea Inmobiliaria. Actualmente es presidente de ASPRIMA, Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid, vicepresidente 1º de la APCE, Asociación de Promotores y Constructores de España, vicepresidente de la Fundación Agencia Española de Vivienda Turística y presidente de la Comisión de Urbanismo de CEIM, entre otros cargos.

en la concesión de créditos y la capacidad operativa de las empresas del sector descansa en buena parte en la financiación. Con todo ello las incertidumbres  son evidentes pero confío en  la experiencia de los profesionales y en la responsabilidad de todos.

– ¿Es más correcto hablar de ajuste que de crisis?

– Sin duda, yo prefiero hablar de ajuste. Un ajuste más brusco de lo que esperábamos, ya que ha habido agentes exógenos que han profundizado la ya iniciada normalización en producción de vivienda. Sin embargo, debemos tener presente que la  demanda sigue siendo fuerte porque la sociedad española necesita alrededor de 400.000 viviendas anuales para atender la formación de hogares.

– ¿Cómo juzga la actuación del Gobierno anterior ante la situación y qué es lo qué le pediría al nuevo Ejecutivo que ha salido de las urnas?

– El Gobierno cuenta con la dificultad de que un Ministerio de Vivienda apenas tiene competencias, por lo que su capacidad de acción es tremendamente limitada. Sin embargo, las recientes medidas adoptadas para ayudar a la emancipación son positivas, ya que cualquier acción que facilite el acceso a la vivienda es buena. Nuestra crítica se ha centrado en la Ley del Suelo Estatal, que ha cambiado totalmente las reglas del juego en cuanto al sistema de valoraciones. Los promotores inmobiliarios hemos reclamado un cambio en el nuevo marco legal que generó la entrada en vigor de la Ley y que ha provocado, entre otras consecuencias, que las empresas con carteras de suelo finalista se enfrenten a dificultades de financiación. Sin embargo, desde Asprima queremos puntualizar que, a pesar de lo positivo de la reforma, el Ministerio de Vivienda no puede olvidar que sigue siendo necesario desactivar los riesgos ocasionados por el nuevo sistema de valoraciones. Para ello, es necesario aclarar, a través del desarrollo reglamentario, las disposiciones transitorias que determinan la adaptación gradual de la Ley, de tal forma que el nuevo sistema de valoraciones afecte sólo a aquellos suelos que no cuenten  con planeamiento urbanístico.

– ¿Debería haber algún tipo de subvenciones para suplir la falta de financiación?

– Las ayudas públicas deben ir encaminadas a la vivienda protegida, pero es más cuestionable la subvención a la vivienda libre. Sin embargo, si el Gobierno cree necesario poner en marcha medidas en este sentido, los promotores y ciudadanos deberemos respetar la decisión. Las ayudas no deben interpretarse dirigidas a un sector concreto, sino a toda la economía española. A nadie le conviene que el sector construcción entre en crisis por las consecuencias que tendría en el empleo y en la salud económica del país.

– ¿Cómo evolucionarán los precios?

– Contrariamente a lo que la gente cree, el precio de la vivienda es históricamente muy rígido a la baja. Distingamos, por supuesto, la vivienda nueva de la de segunda mano. En este caso los precios pueden descender, ya que la decisión de venta responde a economías individuales. Sin embargo, la obra nueva camina hacia un incremento cero, algo deseable en un escenario de normalidad. Puntualmente podemos encontrar ofertas, pero no esperamos un descenso generalizado de los precios. El promotor prefiere no iniciar nuevas viviendas antes que bajar precios que se han fijado con unos costes que no son los de ahora. Recordemos que el tiempo medio de producción de una casa es de entre dos y tres años, mientras que el de la puesta en valor de un suelo puede alcanzar los 8 años. Los ciudadanos tienen que saber que los precios de venta se fijaron bajo parámetros de hace años.

– Se meten en el mismo saco el sector inmobiliario español con los sectores de otros países como por ejemplo el de EEUU. ¿Hay que empezar a discriminar?

– Se trata de escenarios muy diferentes. La influencia de las hipotecas subprime en la economía mundial ha generado desconfianza financiera a nivel internacional porque vivimos en un mundo global. El sistema español es víctima de ello porque los bancos no se prestan dinero entre si, pero su salud es sensiblemente mejor a la norteamericana. Además, las empresas españolas han empezado a diversificar mercados y productos que les permitirán afrontar el enfriamiento que se está produciendo dentro de nuestras fronteras.

– ¿Es buen momento para comprar?

– Es buen momento por dos motivos. En primer lugar, las condiciones de accesibilidad están mejorando debido a que los tipos de interés parecen haber tocado fondo. Pero además, el comprador, al haber más oferta, puede elegir productos en mejores condiciones. Es el momento de buscar con calma y, si la decisión de comprar responde a la necesidad de formar un nuevo hogar, el momento ofrece mejores oportunidades.

– La obra pública, la obra civil ¿la solución?

– La obra civil puede absorber parte de la pérdida de empleo que se está produciendo en el residencial, pero no es suficiente, ya que, aunque goza de buena salud, su mano de obra es menos intensiva. En este sentido habrá que pensar en la capacidad de absorción de otros sectores económicos, como el sector servicios.

Las oficinas, ¿también una alternativa?

– Cuando hablamos de ajuste y desaceleración del sector debemos tener en cuenta que sólo está afectando al segmento residencial, que, aproximadamente, supone un 48% de la actividad inmobiliaria. Las oficinas, centros comerciales, naves industriales o residencias para la tercera edad, entre otros productos destacados, continúan actualmente con ritmos de actividad muy importantes y demanda muy saludables.

– ¿Tienen datos sobre el impacto en el empleo de esta desaceleración?

– El Estudio Planner Asprima que este año presentamos en el Salón Inmobiliario cuantificará el impacto sobre el empleo, teniendo en cuenta la absorción de trabajadores por parte de otros segmentos de la actividad. Hasta que ese trabajo se publique sólo puedo afirmar lo que ya hemos dicho en otras ocasiones y es que por cada vivienda que se deja de construir se pierden 2,3 empleos.

– ¿Se ajusta el mercado y con ello se hace una criba dentro de las empresas del sector?

-– Durante el reciente periodo de actividad ha habido muchas empresas oportunistas que se han creado para aprovechar la bonanza y que sin embargo carecían de tradición en el sector. Buena parte de esas empresas tendrán que cerrar, pero no son esas las que deben preocuparnos, sino cómo van a superar el ajuste las que configuran el verdadero tejido industrial de nuestra actividad. Esas empresas se están enfrentando a graves problemas de financiación que pueden tener repercusiones, pero no olvidemos, quiero insistir en ellos, que el grueso de los profesionales se han preparado diversificando productos y mercados para afrontar el ajuste.

– ¿Cuáles son las prrevisiones?

– Precios en crecimientos equivalentes al IPC y demanda de vivienda en torno a las 400.000 unidades es el escenario ideal. Sin embargo, creemos que la actual situación continuará hasta finales de 2009. A nosotros nos gustaría que el ajuste se produjera de una manera rápida y que no se prolongara en el tiempo. Lo difícil no es saber qué va a pasar, sino en cuánto tiempo.

 

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