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| Nº 1262 - 18/2/08 | |
| Entrevista en la última página del semanario con directivos de empresas, sectores económicos o Administración Pública. | |
Marcos Peña, presidente del Consejo Económico y Social (CES) “El objetivo es acercarse, en 2008, a los 20 millones y medio de ocupados” “El proceso iniciado en España de reordenación de la construcción, pautado y pausado, se está produciendo con mayor rapidez de la prevista”, señala Marcos Peña, presidente del CES, al explicar el efecto que la crisis internacional tiene sobre nuestra economía. Respecto a la situación laboral, Peña apunta que lo importante no es tanto el número de parados como el de personas que trabajan “que son, en definitiva, las que crean riqueza”. Explica, además, que la inmigración “no es un asunto transitorio, sino que seguirá aumentando debido al envejecimiento de la población y la necesidad de mano de obra”. Añade Marcos Peña que lo primero que le pediría al nuevo gobierno es “razón y tolerancia para trabajar por y para las personas”. |
– ¿Puede definir la situación económica que vive España, y situarla en su justo medio? – España no es un elemento aislado, pasa por el mundo. Saber lo qué sucede y su intensidad y cómo nos afecta, no es fácil por dos motivos: se está produciendo una recomposición internacional cuyo calado desconocemos; la presencia de China e India lo cambia todo y, además, estamos ante una crisis de confianza y tampoco sabemos su intensidad. Qué sucede, pues que la economía está basada en la confianza y hasta que no se recupere, no se sabe cuánto van a alargarse los efectos de la desaceleración. De esta manera, un proceso que se había iniciado en España de reordenación de la intensidad del sector de la construcción, pautado y |
Al
timón |
Marcos Peña Pinto, es licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid e Inspector Técnico de Trabajo y Seguridad Social. Entre 1991 y 1992 fue secretario general de Salud en el Ministerio de Sanidad, secretario general de Empleo y Relaciones Laborales en el Ministerio de Trabajo entre entre 1993-96. Durante dos años, 2005 y 2006, fue consejero experto del Consejo Económico y Social para después pasar ocupar la presidencia. Especializado en negociación colectiva del trabajo, fue responsable de la comisión negociadora de multiples convenios colectivos. |
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pausado, se ha desbordado y se ha producido con mayor rapidez de la prevista lo que genera una preocupación en la gente, básicamente, en los 130.000 parados del mes de enero, por ejemplo. No hay que minimizar la situación pero tampoco dramatizarla. – ¿Con qué elementos positivos cuenta España para enfrentarse a esta situación? – Creo que España tiene mejores bases para enfrentarse a esta situación. En primer lugar porque el sector financiero en nuestro país es muy bueno, muy capaz, en segundo lugar porque contamos con superávit público que en momentos anticíclicos adquiere una importancia enorme y tercero, -elemento que se olvida siempre-, porque tenemos el diálogo social más sofisticado de Europa, es decir, que los protagonistas de la realidad económica tienen capacidad para negociar y a través del acuerdo introducir las reformas precisas. – ¿Tiene mucho más sentido, en estos momentos de crisis, el consenso entre los interlocutores sociales? – En época de crisis, por su puesto, pero un corredor tiene que correr bien en el momento de la competición y si no se ha entrenado, no puede hacerlo. En el caso de España este diálogo entre sindicatos y empresarios está muy elaborado y muy profesionalizado. – El dato de empleo conocido en enero, se pierden 130.000 puestos de trabajo, ¿cómo hay que interpretarlo a su juicio? – Nosotros desde hace muchísimo tiempo venimos defendiendo que esta reproducción estadística de datos de empleo lo único que origina es confusión. España publica 16 veces al año datos al respecto lo que significa un bombardeo que nadie es capaz de comprender. Dar una visión de un mes en el que tradicionalmente aumenta el paro, no permite entender la realidad. Hay que tener en cuenta un dato que siempre se olvida y es que, lo importante, es el número de personas que trabajan y ese número puede crecer al mismo tiempo que aumentan los parados, que es lo que está pasando. Hemos acabado 2007 con más de 20 millones de trabajadores ocupados y no hace mucho tiempo esta cifra no superaba los 13 millones. El objetivo para 2008 es superar los 20 millones y lo haremos para acabar el año entre 20 millones trescientos y cuatrocientos mil ocupados. Lo que supone mayor riqueza. – ¿Qué opina del plan de choque para recolocar a los parados de la construcción anunciado por Jesús Caldera? – En esta casa y respecto a todas las medidas que se aplican y se anuncian, se piensa que deben ser y estar integradas. Es decir que algo puntual, sobre lo que se puede estar a favor o en contra, siempre tiene que formar parte de algo más global. En este sentido, la voluntad política de actuar es recomendable aunque con efectos difíciles de conseguir. Deberíamos recordar que la formación profesional para saltar a otros sectores, como es el caso, no debe ser algo excepcional ya que debe estar en la naturalidad de las cosas. – Sobre la inmigración, ¿qué le parece la propuesta del PP de aplicar un contrato de integración? – Nosotros desde 2004 hemos desarrollado un trabajo notable para intentar comprender este fenómeno. Conviene recordar que no se trata de un asunto transitorio sino que va a seguir en aumento porque, en nuestro reducto europeo, cada día trabajamos menos y cada día somos mayores. Las perspectivas para 2050 es que haya 68 millones de personas mayores de 65 años y 45 millones menos de trabajadores, esta disociación sólo se puede superar con inmigración. La presión exterior es inevitable y militar a favor de la pureza es imposible y anacrónico. Es un hecho que hay que contemplar con absoluta seriedad y que no se va a resolver con la publicación de una norma en el Boletín Oficial del Estado. En lo que parece estar todo el mundo de acuerdo es en que hay que hacer un esfuerzo por determinar la capacidad de acogida en función de las expectativas laborales, lo que exige una aportación notabilísima de los agentes sociales, hay que favorecer la contratación en origen y además, lo más difícil, hay que hacer cumplir la ley. Por tanto, la respuesta política a de estar en consonancia con el problema ya que todo lo que no contemple esta realidad no contribuye ni a la comprensión de este hecho social. – El envejecimiento de la población, del que antes hemos hablado, ¿necesita una reforma del sistema de mayor calado? – El envejecimiento es otro de los asuntos claves. Somos producto de un régimen de pensiones que venía a significar que la edad de jubilación a los 65 años, suponía el final de las expectativas de vida. En estos momentos, la denominada pirámide de población no existe porque cada día hay más personas mayores de 80 años, en concreto, 2 millones de personas en España. Es decir, la gente vive más y seguirá viviendo más lo que, por otro lado, es una fortuna. Las pensiones deben estar aseguradas sin lugar a dudas, mayor discusión genera saber si hace falta una gran reforma del sistema o no. A mi juicio menores cambios, hechos poco a poco, pactados y en el ámbito que se estableció en su momento del Pacto de Toledo, es lo más oportuno. – ¿Es imprescindible aumentar la edad de jubilación? – España está en una media de 63,2 ó 63,3 años, o sea que nos jubilación más cerca de la edad clásica de los 65 que la mayoría de nuestros vecinos europeos. Hay que recordar también que a los 65 años, salvo casos excepcionales, la jubilación no es obligatoria, es un derecho. En este sentido, no se puede considerar un crimen incentivar a los mayores de esta edad para que sigan en el mercado de trabajo ya que las medidas voluntarias, como las que se aplican en nuestro país y que intentan promover que se alcance esa barrera, son buenas para todos. – Seguimos sin arrancar en competitividad, así lo recoge el último informe de la OCDE. ¿Qué pasa? – Lo que es cierto es que el esfuerzo que ha hecho España en estos últimos años en el desarrollo del I+D+i, ha sido enorme, ya que las cifras se han duplicado y, además, se está realizando una mayor recomposición industrial en la que, cada vez, cobra mayor peso la innovación. Los deberes se están haciendo, al menos la intención es la adecuada lo que quiere decir que, poco a poco, se conseguirán frutos. Cuando se publican determinados datos nos podemos preguntar si el trabajador español es o no es competitivo, y esto no es así. La realidad responde a una composición sectorial de la economía española que se ha desarrollado con un peso muy potente de la construcción y de los servicios que, en su origen, exigía una formación inferior. Estamos en una situación que no hay que contemplar con tanta angustia. – ¿Qué tarea le impondría como prioritaria al nuevo Gobierno que salga de las próximas elecciones? – Razón y tolerancia. Después, dedicarse a trabajar por y para la persona que es lo esencial. La educación, la investigación, el desarrollo, son importantísimos y son, hay que recordar, de aplicación autonómica lo que exige un gran esfuerzo de cooperación y colaboración. Es lo que se denomina, coherencia institucional y sin ella es muy difícil llegar al consenso necesario para gobernar. Ana Sánchez Arjona |
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